sábado, 13 de agosto de 2016

Montevideo: otra historia de amor.





Querido nieto Gabriel:


Te voy a contar cómo era Montevideo cuando yo era chica. Tú podrás averiguar, en la computadora o en el diccionario, los significados de las palabras que desconoces, porque ya no existen esos objetos, o porque solo están en algunos lugares de la ciudad.
Vivíamos, con papá, mamá y mis dos hermanos, en una casa grande. Tenía dos claraboyas (donde ahora vivo, hay aún muchas casas con claraboya, y el tío Kiko tiene dos en su casa).

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Además, había varias habitaciones, una cocina y un baño enormes. Por la escalera, se llegaba al altillo, que conducía a la azotea. En el altillo, dormía Doña Martina, una señora anciana, que nos cuidaba mientras mamá iba a su trabajo, en la Facultad de Medicina. Mamá era laboratorista; siempre estaba observando en el microscopio.



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A veces, íbamos con mi hermano mayor, Carlos, a visitar a Mamá en su trabajo, y los porteros de la Facultad comentaban: - ¡Qué jóvenes llegaron estos chicos a la Facultad! - ( esa ironía en mis oídos sonó como música y como augurio de un gran futuro universitario; que se cumplió en el tiempo, hoy tu tío Carlos es Médico y la abuela Titi es Docente)-
Casi siempre viajábamos en el tranvía (vehículo parecido a aquel tren que tomamos el año pasado con la abuela Mary y tu Mamá, para ir a Santa Lucía: ¿te acuerdas?)


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En estos días, los recuerdo especialmente, pues están levantando el pavimento de la calle José Enrique Rodó, y quedan al descubierto los soportes de los rieles, por donde transitaban aquellos tranvías, con su conductor, de pie frente a las palancas de cambios (siempre pensaba yo que estos señores se cansarían mucho) y el “guarda”, que cobraba los boletos, y debía bajar en algunas esquinas, para desenganchar y enganchar, en otra línea, los troles del vehículo.

Recuerdo aún los ruidos del traqueteo del 41 y el 46, cuando pasaban por la Avenida Millán. El 42 me llevó al liceo durante todo mi primer año, en 1952; sacábamos un abono, que costaba menos de $ 3, en la estación Reducto (así se llamaba, según nos explicaban las maestras, porque allí tenía el General Rondeau su “reducto”, durante el Sitio de Montevideo.


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En verano, íbamos con Mamá a la playa Pocitos (primero, en tranvía; luego, cuando estos desaparecieron, en el ómnibus 149) Llevábamos una carga de leche y bizcochos; Mamá, su mate, por supuesto. En la playa, había una profesora de Educación Física, que nos hacía juegos y nos enseñaba a saltar en la arena.

Como seguramente sabes, no existían la televisión, los teléfonos celulares (los teléfonos fijos eran escasos; muy pocas personas lo tenían en sus casas) Ni algo mucho más moderno: las computadoras, que tanto divierten y también ¿por qué no?, enseñan, si se las sabe utilizar.


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En cuanto a la vestimenta de las personas, ha cambiado mucho: los hombres no se quitaban la chaqueta ni la corbata, aunque hiciera mucho calor. Los alumnos de los liceos iban también de uniforme; las chicas de pollera (falda) azul. Se suponía que ese uniforme formaba la bandera de Artigas: rojo (corbata); azul (falda y chaqueta) y blanco (blusa o camisa).

Las compras se hacían en los almacenes y panaderías del barrio. No existían los llamados hoy Supermercados. Había grandes tiendas de ropa, por Secciones: Soler, Aliverti, (más populares); Angenscheidt, Caubarrère (más elegantes) y la que yo más quería, y te diré ahora por qué: Tienda Inglesa. Me gustaba mucho ir allí por dos razones: una, que tenía escalera mecánica, y otra, porque allí trabajaba tío Mario, el esposo de la queridísima tía Beba (la misma que tú conociste, ya muy ancianita y que no quería tomarse la leche que le habían servido).


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Yo anhelaba ir a la escuela, como lo hacía mi hermano Carlos. Pero, ¡qué cosa horrible era para mi padre que yo fuera zurda! Y – según me contaba mi prima Marujita, Papá se enojaba mucho y me decía que no iría a la escuela, si seguía practicando la escritura – que él me enseñaba - con la mano izquierda. Yo no recuerdo eso exactamente, pero sí recuerdo que él estaba enojado. (En realidad, casi siempre estaba enojado y exigiendo lo que a nosotros nos parecía demasiado)


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En fin, que el primer día de clase, observé que la maestra María Julia rezongaba a una niña porque escribía con la izquierda. En aquella época, aún no se sabía que el ser zurdo no era un atraso ni una enfermedad; sino solo una forma de hacer las cosas (como tú y como tu Mamá) Es un cerebro que está programado en forma diferente; nada más. Cuando yo vi lo que ocurría a esa niña, que recuerdo era Monzón de apellido (las maestras nos llamaban por el apellido), me puse muy nerviosa y comencé a hacer el número 1 con la derecha (hasta hace muy poco tiempo, tenía aún la hojita con aquellos temblorosos unos) De pronto, vi que Mamá venía corriendo para avisarle a la maestra que yo era zurda. - ¡No, señora! – dijo María Julia – Vea, está escribiendo con la derecha. -

Hoy, escribo y como con la mano derecha, pero creo que es lo único que hago con esa mano, pues les di la mamadera a mis tres hijos y a ti, Gaby, con la izquierda, y mi mano izquierda es muy torpe para escribir (lo he intentado). Pero me peina, me lava los dientes, etc., etc., hasta patea una piedrecita en la calle y lleva a mi perra Violeta con su correa, descuelga el teléfono, toma un libro de la biblioteca, lava los platos…


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Con respecto a los enojos de Papá, te cuento que dormíamos Carlos y yo en la habitación donde él tenía su mesa de dibujo y su biblioteca. Nos gustaba reírnos de tonterías, hasta tarde. Él nos mandaba callar, desde la otra habitación. Una noche, lo teníamos tan harto, que vino descalzo a pegarnos con la chancleta y ¡se dio el pie desnudo contra la pata de la cama, que era – además – una cama de metal! Por supuesto, el golpe de la chancleta no alcanzó a llegar a la cola de Carlos, pero tuvimos que meternos debajo de las almohadas para que nuestro padre no escuchara las risas, esta vez mucho más fuertes.



Mamá criaba gallinas, en el fondo de la casa que Papá construyera y comprara, a través del Banco Hipotecario (como lo hacemos nosotros ahora: tus padres, tío Kiko, yo…) Esas gallinas ponían muchos huevitos que no alcanzábamos a consumir. Entonces, Mamá me encargaba ir a Tienda Inglesa (ya era yo un poco más grandecita). Allí, se vendía un producto especial, para conservar los huevos (era una gelatina, donde se colocaban y se tapaba la lata). Yo hacía ese mandado encantada, pues así podía “pasear” (un poquito y con mucho cuidado), en la escalera mecánica. Aún hoy la disfruto cuando voy al CASMU, o a algún otro lugar que la tenga instalada.


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Hablando de algo que no existía: los cajeros automáticos. Para cobrar el sueldo del trabajo, había que hacer la fila en la ventanilla y te llevabas todo a casa. Algunos depositaban el dinero en un banco e iban yendo a buscar, para ir pagando las cuentas del mes.



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Papá tenía un coche cuadrado: una cachila, con plataforma entre los dos guardabarros (estuve buscando en Internet, pero no encontré uno que tuviera clara esa parte) Pero puedes hacerte una idea. Algunos chicos (y mayores también), disfrutaban yendo de pie en esa plataforma. Por supuesto, el coche debía ir lento, para evitar caídas.
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Algunos niños hacían lo que llamábamos la “coladera”, en los ómnibus y los tranvías, colgados en la parte de atrás. Eso era muy peligroso.


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Todos, en primavera y verano, nos quedábamos en la vereda hasta la noche, jugando a las “esquinitas, la bolita, el trompo, el pañuelito escondido, la rayuela”; también al fútbol, naturalmente. Había una niña en mi barrio, a quien llamaban la “Cuca”, que era una pionera en el fútbol femenino de aquella época.


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Era muy frecuente el juego llamado “payana”, o “payanita” (también lo jugábamos en los recreos de la escuela), y lo preferían las niñas. Pero, a decir verdad, los varones eran mejores en la “payanita”; tenían más habilidad y rapidez.


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Yo heredaba los juguetes de mi hermano Carlos: un autito a pedal, un sulky, un monopatín (que no era muy femenino, pero a mí me gustaba).


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Como tenía dos hermanos varones, vivía subiendo con ellos a los árboles, en un baldío que estaba al lado del “rancho de Malvín”, que había construido Papá, con el abuelo José. En ese baldío, que estaba lleno de pinos, nos colábamos, para subir a los árboles y recoger piñas. También allí tuvo mi hermano Jorge un accidente bastante feo, del cual aún conserva una cicatriz en la mejilla. Mamá, que era muy práctica para esas tareas, le hizo una cura sensacional; pero yo recuerdo que – cuando lo vi lastimado – me asusté mucho.




Otro lugar donde nos colábamos, con mi prima Nelly: en el cine Mundial (que ya no existe). El portero se hacía el tonto, y nos dejaba “vichar” por la cortina; luego entrábamos sigilosamente, y nos sentábamos en las últimas filas. Así, sin pagar la entrada, nos vimos las películas de Cantinflas, y algunas argentinas; también recuerdo que vimos Noticieros sobre la Guerra, que había terminado hacía poco tiempo. Una vez entramos con Jorge, mi hermano menor, y ¡se sentó sobre el sombrero de un señor que estaba al lado; dice Nelly que lo dejó igualito a una torta de cumpleaños! Menos mal que el señor no reaccionó mal.


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En la misma cuadra, estaba hasta hace poco la famosa panadería “La Llave”, donde compraba yo todos los domingos la pasta para hacer la pizza tradicional, y Papá llevaba unos postres exquisitos de ese negocio. ¡Lástima que lo veo cerrado cuando paso en el ómnibus para ir a ver a mi amiga Yola!
Yo anhelaba con todas mis fuerzas una bicicleta.
Como Papá era funcionario de la Intendencia, nos consiguió unas entradas para un espectáculo infantil, que se realizaba en el Teatro Solís.


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Recuerdo que fue en los primeros días del mes de marzo; en el lugar hacía mucho calor. Pero nos quedamos hasta el final, con mi hermano Carlos, y unas vecinas que nos acompañaron. ¿Por qué soportar tanto calor?
¡Al final se rifaba una hermosa bicicleta! Seguimos el sorteo con gran ansiedad: ¡resulta que perdimos el premio por una diferencia en un número! ¡Qué fracaso!
Cuando llegamos a casa, contamos la experiencia a nuestros padres. Papá – que era muy serio – sonreía todo el tiempo. ¿Por qué? A los pocos días, yo cumplía 12 años: el día 13 de marzo, como tú sabes. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando Papá me presenta su regalo: una bicicleta nuevita, alemana, y además, rodado 28, enorme! Por eso sonreía cuando nosotros contábamos el tema de la rifa en el teatro…


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La verdad, me costó un poco aprender a andar en la bici, pero la usé bastante, y duró muchísimos años, mudándose conmigo varias veces. Hasta que un día, en que yo estaba de viaje en España, mis hijos sufrieron un robo; entraron ladrones en la casa de Camino Maldonado… ¡y adiós bici, que había servido incluso a Cris y Ceci, mis dos hijas!

Los abuelos Jesusa y José habían llegado de Galicia, con Mamá y sus dos hermanos, en el año 1916 (mejor dicho, José ya estaba en Montevideo, con su hermana).

EL BARCO QUE TRAJO A MI MADRE DE ESPAÑA, EN EL AÑO 1915, PRINCIPIOS DEL 16.

“El Tubantia era, en 1914, una de las estrellas de la compañía naviera holandesa Royal Holland Lloyd, que hacía la ruta entre Amsterdam y Buenos Aires. Fue botado en noviembre de 1913, en los astilleros Alexander Stephens & Sons, en Glasgow, Escocia. Medía 180 metros de largo y casi 22 de ancho, pesaba 13.900 toneladas y podía llevar hasta 1.520 pasajeros: 250 en primera, 230 en intermedia, 140 en tercera especial y 900 en tercera. Sus motores podían desarrollar una velocidad máxima de 17 nudos, o sea unos 32 kilómetros por hora.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en agosto de 1914, Holanda se declaró neutral y el Tubantia siguió navegando. En esos mismos días, el acorazado inglés Highflyer, lo abordó cuando salía del puerto español de Vigo y lo escoltó hasta el puerto inglés de Plymouth. Allí desembarcaron unos 150 reservistas alemanes que venían de Buenos Aires, y quedaron detenidos en Inglaterra, igual que 500.000 libras esterlinas en oro destinadas a un banco alemán. El Tubantia siguió hacia Amsterdam y la noticia salió en los diarios, cuenta Nigel Pickford en sus libros dedicados a barcos, naufragios y tesoros.

El 16 de marzo de 1916, el Tubantia navegaba por el Mar del Norte, iba hacia Buenos Aires con pocos pasajeros. En medio de la noche y la niebla, se iluminó con todas sus luces y ancló a unos 90 km de la costa holandesa, para esperar el amanecer cerca del faro Noord Hinder. Fue entonces que el submarino alemán U-13 lo torpedeó en la sala de máquinas y el Tubantia se hundió pronto: los 80 pasajeros y 294 tripulantes fueron rescatados sin daños, pero nunca se recuperarían los 2.000.000 de libras esterlinas en monedas de oro que supuestamente cargaba en la bodega. El escándalo era que Alemania había violado la neutralidad holandesa. Hubo polémicas. Los alemanes decían que Inglaterra iba a invadir a Holanda y que el torpedo era inglés, pero al final reconocieron el hecho –sólo los torpedos alemanes tenían cabeza de bronce– y luego de la guerra, en 1922, pagaron una compensación de 830.000 libras esterlinas. Los intentos de rescate del tesoro del Tubantia siempre fracasaron.


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Hoy pocos recuerdan las monedas de oro del Tubantia, el tesoro parece estar en el significado final de sus aventuras. La maqueta en el museo se lee, entonces, como una clave de época: desde la luz a la oscuridad”.

(Parece que la historia que abuela Jesusa siempre nos contaba, tenía algo de verdad: en enero del 16 llegaron ellos aquí; el segundo viaje del Tubantia terminó en el fondo del mar).


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¿Recuerdas, Gaby, cómo te asombraba la historia de mi tío, que se colgó de un guinche en el puerto de Santos, en Brasil, cuando venían para Montevideo? El niño tenía entonces 5 años y era muy travieso. Mamá se desvivía corriendo por la cubierta del Tubantia, detrás de él, llamado Herminio, y el otro, de 7 años, Manuel. Todo el mundo gritaba, pues ¡¡había un niño colgado de la grúa, en el medio del mar!! El conductor, que estaba cargando y descargando bananas en el puerto, se dio cuenta y tuvo que hacer una maniobra lenta, para depositar esa “preciosa carga” sana y salva, en la cubierta del barco. Cuando recordaban esa historia, ¡Mamá y el tío Herminio se mataban de la risa! Pero es seguro que ninguno de ellos lo había pasado muy bien en aquel momento: uno, viéndose colgado sobre el agua y la otra, no sabiendo bien cómo iba a terminar esa travesura tan peligrosa.

José, Jesusa, y mi madre, que era la mayor de sus hijos, construyeron, con alguna ayuda, su humilde casita, donde reprodujeron exactamente las casas de los pueblos gallegos (que yo vi, cuando pude viajar a conocer esas tierras). Esas casas tienen un galpón, donde se conservan las cosechas, corral para las gallinas, otro más pequeño para los pollos, frutales, sembrados de verduras, y algunos perros y gatos.


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Una tarde, me fui a visitar a la Abuela, que vivía muy cerca de nuestra casa. Como en aquella época no se cerraban las puertas durante el día, entré y fui a buscarla al dormitorio. Abuela – que estaba haciendo la siestita – se levantó enseguida, y ¡qué sorpresa!, iba caminando y dejando una huella en el piso. ¿Qué había ocurrido? Abu había ido a buscar los huevitos al gallinero, los puso en el bolsillo del mandil (delantal, en gallego) y se olvidó de sacarlos antes de acostarse. ¡Cómo nos reímos mientras limpiábamos y poníamos a lavar la ropa de Jesusa! Al otro día, en clase de Francés, en el Liceo, me puse a escribir una pequeña redacción – que había encargado la profesora – sobre el olvido de la Abuela. Me costó hacerla (con ayuda de un diccionario), pero resultó tan bien, que otras compañeras me pedían ayuda para hacer esa tarea.


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El jardín de Abuela era una maravilla: todo lleno de rosales de colores, cuidados por ella con mucho amor. También tenía hierbas medicinales: malvarrosa, ajenjo, ruda, y una palmera enorme, que aún está, aunque la casa – por supuesto – fue reciclada, y en el fondo, se construyeron apartamentos.


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¡Qué feliz soy de poder recordar todo esto para ti, nieto querido; agradezco esta oportunidad y cuando nos veamos, lo comentamos, si tú quieres! Una compañera del Coro, el domingo, me contó que su nieto, cuando escucha una palabra nueva, dice: - ¡Cuenten, cuenten! Tiene gran ansiedad por saber ese niño, ¿no te parece?

Abuela TITI.
Agosto de 2014.





AQUÍ LOS SIGNIFICADOS DE LOS TÉRMINOS SUBRAYADOS EN EL TEXTO:

ABONO.-
Lote de entradas o billetes que se compran conjuntamente y que permiten a una persona el uso periódico o limitado de algún servicio, de alguna instalación deportiva, sanitaria o recreativa, o la asistencia a una serie predeterminada de espectáculos.
AJENJO.-
Planta perenne de la familia de las Compuestas, como de un metro de altura, bien vestida de ramas y hojas un poco felpudas, blanquecinas y de un verde claro. Es medicinal, muy amarga y algo aromática.
ALTILLO.-
Habitación situada en la parte más alta de la casa, y por lo general aislada.
CACHILA.-
Automóvil antiguo.
CANTINFLAS.-
Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes (Ciudad de MéxicoMéxico, 12 de agosto de 1911-Ciudad de México, 20 de abril de 1993) fue un actor y comediante mexicano, ganador del Globo de Oro en 1956.
Gozó de una enorme popularidad con la interpretación de su personaje Cantinflas, un hombre salido de los barrios pobres que se originó del típico pelado. El personaje se asoció con parte de la identidad nacional de México, sobre todo de las clases bajas, y le permitió a Moreno establecer una larga y exitosa carrera cinematográfica que incluyó una participación en Hollywood.
Se dice que el estilo de salir a hacer comedia, disfrazado de "peladito", lo tomó del comediante Manuel Medel. Se ha dicho de Mario Moreno que es el "Charles Chaplin de México".
A pesar de que algunas de sus películas fueron dobladas al inglés y al francés, y que su trabajo fue bien recibido entre el público de Francia, los juegos de palabras tan particulares en español resultaban difíciles de traducir. Su gran éxito lo logró entre el público hispanohablante, en HispanoaméricaEspaña y en Guinea Ecuatorial, donde todavía tiene muchos admiradores. Como pionero del cine mexicano, Mario Moreno contribuyó a su florecimiento durante la Época de Oro del Cine Mexicano.
CLARABOYA.-
Ventana abierta en el techo o en la parte alta de las paredes.
COLADERA.-
No aparece la palabra en los diccionarios ni en Internet. Esto es algo parecido; en realidad, yo los vi colgados de la parte trasera de los vehículos, especialmente del tranvía, que era más lento, para viajar sin pagar el boleto.
GRAL. RONDEAU.-
José Casimiro Rondeau (Buenos Aires4 de mayo de 1775 – Montevideo18 de noviembre de 1844) fue un militar y político rioplatense, con destacada actuación en la guerra de independencia de la Argentina y el Uruguay. Por dos veces, ejerció el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El Sitio de Montevideo
En 1790, se trasladó con su familia a Montevideo. En agosto de 1793, ingresó como cadete del Regimiento de Infantería de Buenos Aires y en 1806 ya era capitán del Regimiento de Blandengues de Montevideo.
En 1807, durante las invasiones inglesas, fue hecho prisionero, cuando cayó en poder de los invasores la ciudad de Montevideo.
Puesto en libertad en Gran Bretaña en 1808, quedó en España, siempre en servicio del rey. Volvió a Montevideo, donde lo sorprendió la Revolución de Mayo de 1810. Decidido por la causa americanista, pasó a la otra banda, donde la Primera Junta de Buenos Aires le dio plaza en el ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con el grado de teniente coronel, destinándolo a las operaciones de la Banda Oriental, en carácter de jefe de las fuerzas independientes. Promovido a coronel y al mando del Regimiento de Dragones de la Patria, sitió a Montevideo y el 31 de diciembre de 1812, ganó la batalla de Cerrito.
Conflictos con Artigas
El caudillo oriental José Artigas se unió al sitio, y reunió un congreso en Tres Cruces, donde los representantes de los pueblos de la Provincia Oriental eligieron sus diputados para unirse a la Asamblea del año XIII. Sin embargo, los diputados fueron rechazados por la Asamblea, que estaba dominada por la Logia Lautaro, porque llevaban instrucciones de conseguir autonomía política, económica y militar para su provincia. El gobierno porteño quería mantener un gobierno claramente unitario.
Por orden de la Asamblea, Rondeau organizó su propio congreso en Capilla de Maciel, donde la mayoría de los supuestos diputados de los pueblos fueron elegidos directamente por Rondeau, excluyendo expresamente a los aliados de Artigas. Lógicamente, nombró diputados a la Asamblea a partidarios del gobierno, que viajaban sin instrucciones, es decir, quedaban librados a su conciencia y a la presión de los porteños.
En vista de estos hechos, Artigas se retiró del sitio de Montevideo a principios de enero de 1814, seguido por sus hombres. Pese a que esto dejó desguarnecido parte del campamento patriota, los españoles habían quedado escarmentados en la batalla de Cerrito y no lo aprovecharon.
Rondeau pidió desesperadamente refuerzos para suplir a los orientales; se los enviaron en mayo, cuando ya el capitán Guillermo Brown había vencido a la flota española y dejado aislada la ciudad. Pero, junto a los refuerzos, el Directorio lo relevó del mando del ejército sitiador de Montevideo cuando la plaza se hallaba virtualmente tomada. El nuevo jefe sería Carlos María de Alvear, militar sin títulos, que quería para sí la gloria de tomar la ciudad, algo que ya era inevitable. Lo logró apenas unos días después, y a continuación se lanzó a perseguir a Artigas y sus partidarios.
LABORATORISTA.-
Arg., Chile, Cuba, Ur. y Ven. Persona encargada de realizar análisis clínicos en un laboratorio. Arg., Ec., El Salv. y Ur. Especialista en el trabajo de laboratorio de algunas ciencias. Laboratorista en bacteriología, en química.
MALVARROSA.-
La Malva Real o Malvarrosa, también llamada malva de la reina, cañamera real, malva loca, malva del príncipe o de la princesa y malva de las indias, es una planta herbácea anual pertenece a la familia de las Malváceas con un tallo áspero y ramoso que puede llegar a sobrepasar los 2 metros de altura; sus hojas suaves al tacto, son opuestas y pecioladas; sus flores moradas, son grandes y pedunculadas; el fruto es seco y con muchas semillas.
Debido a la belleza de las flores de la Malva Real, esta planta se cultiva como ornamental en multitud de jardines. Existen infinidad de especies de malvas y todas muy afines y no solo en su aspecto exterior sino que también son muy semejantes en su composición química.
Con respecto a las malvas en general, la Real Academia Española (RAE), indica: "Es una planta muy abundante y muy usada en medicina, por el mucílago que contienen las hojas y las flores de la malva". La malva estaba muy apreciada por los antiguos (griegos y latinos) que además de usarla como planta medicinal también la utilizaban como verdura, así que no es de extrañar que Carlomagno impusiera el cultivo de todas las especies de Malváceas, en los jardines imperiales.
Propiedades de la malva
El mucílago y una sustancia colorante denominada malvina, son los principales componentes conocidos de la malva. El extracto llamado vegetalina o vegetalín que se prepara con sus pétalos, es inocuo y se usa en las industrias de materias alimentarias, y para dar color a algunos vinos de tonalidad pálida.
La raíz de la malva constituye un buen dentífrico para los adultos ya que inmuniza contra las infecciones bucales, por eso se utiliza cuando hay dolor de dientes, inflamación de las encías, de la boca o de la garganta e incluso cuando existe tos.
La malva, una planta inocua que ha dado lugar a la famosa frase, referida a las personas sumamente apacibles y bondadosas: "es una malva". Es fina y delicada pero también efímera. Tiene propiedades emolientes, laxantes, calmantes, refrescantes, pectorales, artríticas, antiinflamatorias y antigotosas.
MICROSCOPIO.-
Instrumento óptico, destinado a observar objetos extremadamente diminutos, haciendo perceptible lo que no lo es a simple vista.
PALMERA.-
Árbol de la familia de las Palmas, que crece hasta 20 m de altura, con tronco áspero, cilíndrico y de unos 3 dm de diámetro, copa sin ramas y formada por las hojas, que son pecioladas, de 3 a 4 m de largo, con el nervio central recio, leñoso, de sección triangular y partidas en muchas lacinias, duras, correosas, puntiagudas, de unos 30 cm de largo y 2 de ancho; flores amarillentas, dioicas, y por fruto los dátiles, en grandes racimos que penden a los lados del tronco, debajo de las hojas.
PAVIMENTO.-
Superficie artificial que se hace para que el piso esté sólido y llano.
PAYANA.-
Juego de los cantillos.
El que juegan los niños, con cinco piedras pequeñas, haciendo con ellas diversas combinaciones y lanzándolas a lo alto para recogerlas en el aire al caer.
PIONERO, A.- (En el fútbol femenino, como esta niña de la figura)
Persona que da los primeros pasos en alguna actividad humana. 
REDUCTO.-
Ubicación del barrio del “Reducto”, en Montevideo.
MilitarObra de campaña, cerrada, que ordinariamente consta de parapeto y una o más banquetas.
RIEL.- (raíl).-
Barra pequeña de metal en bruto. Carril de una vía férrea. CARRIL: En las vías férreas, cada una de las barras de hierro o de acero laminado que, formando dos líneas paralelas, sustentan y guían las locomotoras y vagones que ruedan sobre ellas.
RUDA.-
Planta perenne, de la familia de las Rutáceas, con tallos erguidos y ramosos de seis a ocho decímetros, hojas alternas, gruesas, compuestas de hojuelas partidas en lóbulos oblongos y de color garzo, flores pequeñas, de cuatro pétalos, amarillas, en corimbos terminales, y fruto capsular con muchas semillas negras, menudas y en forma de riñón. Es de olor fuerte y desagradable y se usa en medicina.
SIGILOSO.-
 Que guarda sigilo, silencio cauteloso (como lo hace este hombre, que parece ser un ladrón.
SULKY.-
El sulky (voz inglesa), es un pequeño carruaje, por lo general para uno o dos pasajeros, que se utiliza como una forma de transporte rural en muchas partes del mundo. Se destaca por su sencilla construcción y escaso peso.
Consta de dos grandes ruedas montadas sobre dos pequeños muñones de hierro que salen por debajo de los costados del asiento y dos varas de tiro sin muelle. El caballo se unce muy corto, tanto que va entre las piernas del conductor, cuyos pies se apoyan sobre dos pequeñas escuadras que van fijas a las varas.
Inmigrantes ingleses introdujeron el sulky en Argentina en el siglo XIX. En Simoca, provincia de Tucumán, en el noroeste argentino, se puede encontrar la mayor cantidad de estos carruajes en pleno funcionamiento. Tanto es así que esta localidad ha sido declarada Capital Nacional de sulky (o sulqui, como se escribe por allí), razón por la cual desde el decenio de los sesenta se realiza en verano el Festival Nacional del Sulqui, que incluye danzas y música folclórica con destacados intérpretes del país, siendo su principal atracción el desfile de sulkys y otros carruajes junto a las caballerías gauchas. La presencia del sulky en Simoca, amerita la existencia de talleres, que fabrican y reparan estos cómodos carruajes, en pleno siglo XXI.
Hoy en día, existen sulkys modernos, que se usan como deporte para carreras de trote, en ArgentinaAustraliaCanadá, los Estados Unidos y Nueva Zelanda.
TRANVÍA.-
Vehículo que circula sobre rieles, en el interior de una ciudad o sus cercanías, y que se usa principalmente para transportar viajeros.
TRAQUETEO.-
Movimiento de alguien o algo que se golpea al transportarlo de un punto a otro.
TROLE.-
Pértiga o armadura de hierro, que sirve para transmitir a los vehículos de tracción eléctrica la corriente del cable conductor, tomándola por medio de una polea o un arco que lleva en su extremidad.


Abuela TITI, agosto 25, 2014.

Fuentes de las imágenes

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viernes, 12 de agosto de 2016

Feliz 35 cumpleaños, PC.


IBM presentó el primer ordenador pensado para un uso personal el 12 de agosto de 1981 



El primer ordenador personal se presentaba al mundo 12 de agosto de 1981 con la intención de sacar a la informática de los oscuros cuartos de servidores y llegar a las oficinas y los hogares. Y lo hizo. El PC (personal computer) de IBM democratizó el uso de los ordenadores, estableció un estándar de fabricación para las otras compañías y, sobre todo, cambió la forma de comunicarse y trabajar. Hoy es difícil imaginar una oficina o un hogar sin PCs. Aunque cada vez son menos los ordenadores que se venden ante el empuje de las tabletas o lossmartphones -las ventas han caído un 40% en los últimos cinco años-, han sido casi 30 años de hegemonía como el rey de la productividad personal.


El primer PC de IBM, el modelo 5150, se diseñó en apenas un año y superó todas las expectativas de ventas 


El primer PC de IBM, el modelo 5150, fue diseñado por un equipo de 12 personas en apenas un año y superó todas las expectativas de ventas. La compañía esperaba vender 241.000 equipos en un periodo de cinco años, pero acabó vendiendo esa cifra al mes. Para poder diseñarlo en tan poco tiempo, IBM tuvo que recurrir a fabricantes externos que le proporcionasen la mayor parte de los componentes. Así, llegaron fundamentalmente a dos acuerdos. Uno con Intel que le suministró el famoso procesador 8088, y otro con Microsoft para que le facilitase la licencia del sistema operativo, lo que ayudó a la compañía a fabricar con más rapidez pero terminó perjudicándola a largo plazo porque llenó el mercado de clones.


Una de las primeras novedades que introdujo este modelo fue el tamaño físico. Los ordenadores que había hasta la aparición del PC eran muy grandes y costosos, entre los 15.000 y 20.000 dólares. Este primer PC que presentó IBM en Florida quería llegar a todos los hogares y empezó por conquistar las medianas empresas. Constaba de un monitor, un teclado, una unidad central, impresora y una unidad de disquete externa. En cuanto a especificaciones técnicas, el modelo 5150 de IBM tenía 16 o 64 KB de memoria RAM ampliable mediante chips externos. Ahora un ordenador puede llegar a tener 64 GB de RAM. El procesador de Intel tenía una velocidad de 4,77 MHz, cuando hoy pueden ir a 4,1 GHz, y en un principio no contaba con disco duro porque no tenía suficiente fuente de poder, pero se le podía añadir un componente externo de 10 MB, cuando un PC actual suele rondar el terabyte. El monitor era monocromático, en color verde, aunque se podía conectar a una televisión corriente con la que el PC ofrecía hasta cuatro colores.


El procesador de Intel tenía una velocidad de 4,77 MHz, cuando hoy pueden ir a 4,1 GHz, y en un principio no contaba con disco duro 


Y con este equipamiento, el ordenador de IBM marcó el inicio de una nueva era en cuanto al uso digital. En tres años ya había vendido más de 250.000 unidades. Aunque IBM duró poco como líder del mercado, porque en unos dos años aparecieron nuevos competidores que fabricaron clones del PC con precios más asequibles que los que ofrecía el grupo estadounidense. En la actualidad, a pesar de la tendencia a bajar el nivel de ventas, en el segundo trimestre de 2016 se vendieron 62,4 millones de PCs en todo el mundo, según la consultora IDC. IBM vendió su división de PC en 2004 a la compañía china Lenovo.

Fuente: bvh-buscador

miércoles, 3 de agosto de 2016

Hagas lo que hagas, hazlo con pasión.


El trabajo ocupa una gran cantidad de nuestro tiempo, por lo que es importante que nos sintamos bien con lo que hacemos, que podamos sentir que aportamos algo de valor a una empresa y a nosotros mismos. A todas horas escuchamos a compañeros de trabajo, a amigos y a familiares, incluso a nosotros mismos, quejas sobre el trabajo, pero muy pocos se atreven a cambiar lo que tienen.
Si amas hazlo con pasión, si trabajas en algo hazlo en lo que te apasiona, si pintas, si bailas, si escribes, hazlo con pasión, si haces algún deporte hazlo con toda tu pasión. No olvides que tu pasión es la energía de tu vida, que todo lo que hagas con pasión te hará sentir pleno y feliz.
Durante nuestra vida tendemos a hacer muchas cosas por compromiso, por miedo a opiniones de otras personas, y son cosas que no nos motivan o simplemente no nos gustan. Pero, ¿qué ocurre cuando haces algo que realmente te apasiona? Hacer algo que nos encanta, que nos motiva, que nos emociona, nos hace sonreír y nos llena de energía, por lo tanto ¿por qué no buscas lo que de verdad te apasiona?




Busca un trabajo que te apasione

Una de las preguntas fundamentales en cuanto al trabajo es ¿es este el trabajo que realmente quiero tener? Si el domingo por la tarde sientes angustia porque el lunes debes ir a trabajar, probablemente no estés trabajando en el lugar correcto.
El trabajo ocupa una gran cantidad de nuestro tiempo, por lo que es importante que nos sintamos bien con lo que hacemos, que podamos sentir que aportamos algo de valor a una empresa y a nosotros mismos. A todas horas escuchamos a compañeros de trabajo, a amigos y a familiares, incluso a nosotros mismos, quejas sobre el trabajo, pero muy pocos se atreven a cambiar lo que tienen.
Mantener ese trabajo, teniendo la posibilidad de cambiarlo, es otra forma de ser infieles a nosotros mismos, a nuestra felicidad, se trata de perder los miedos que en la mayoría de los casos son infundados. Se trata de vivir la mejor vida posible y de ser la mejor versión de nosotros mismos.
“A la vida hay que hacerle el amor, sin drama, con locura y pasión.”
-Federico Moura-

Un factor importante a la hora de buscar y encontrar el trabajo que nos apasiona es gestionar nuestros miedos. Nuestros sueños estarán al otro lado de aquello que tememos, por lo que es hora de superar el miedo y seguir adelante. Piensa en lo que te da miedo, externalízalo, acéptalo y visualiza lo peor que podría pasar. De esta forma tendrás una perspectiva mucho más realista.

Busca a personas que te apasionen

Lo primero que podemos hacer para empezar a cambiar algo en un trabajo que no nos gusta o en algún otro aspecto de nuestra vida que no nos hace feliz es comenzar a buscar y rodearnos de personas apasionadas, que nos transmitan su entusiasmo, que nos apoyen en nuestro proyecto de cambio.
Es normal que personas cercanas a nosotros no entiendan que queramos cambiar algo en nuestras vidas, especialmente si este algo nos proporcionan un buen dinero a final de mes. Pero, se trata de nuestras vidas y las personas que nos quieren de verdad y que nos valoran respetarán nuestro cambio, aunque no lo entiendan. Incluso lo valoraran positivamente, cuando dejando atrás el escepticismo, vean los resultados.

Busca lo que te hace feliz

¿Qué es lo que realmente te entusiasma, lo que te hace vibrar? Ese es el camino que deberás seguir. Siempre hay algo que hace que nuestro corazón lata más fuerte y que una sonrisa enorme se dibuje en nuestra cara.
Cuando eso sucede es porque estamos haciendo lo que nos apasiona. Explora todas las cosas que te gustan, haz cursos, habla con personas que hacen lo que a ti te gusta, lee, estudia, infórmate y poco a poco verás con claridad cuál es tu sueño.

Aprende a transmitir tu pasión

Cuando hacemos lo que nos apasiona sin darnos cuenta transmitimos nuestra pasión a otras personas, porque el entusiasmo rezuma por cada poro de nuestra piel. Nuestra motivación inundará cualquier lugar en el que estemos o cualquier grupo de personas con el que nos relacionemos.
En algún momento de tu vida encontrarás a otra persona que quiera hacer un cambio y no se atreva, esa será la oportunidad perfecta para transmitir toda tu pasión, para que otra persona pierda el miedo al futuro y camine segura hacia sus sueños.

“Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente éstas que regresan el brillo a los ojos y restauran los corazones destrozados”

-Pablo Neruda-