viernes, 22 de febrero de 2019

Rutinario escritor de un mundo de aventuras.

Lo conocemos por sus historias inolvidables, pero no por sus ensayos, que acaban de publicarse.

ALFREDO ALZUGARAT

Nadie recuerda a Jules Verne como un ensayista. En efecto, no lo era y, paradójicamente, es este volumen suyo de reciente aparición, al que se ha titulado nada menos que Viaje al centro de la mente. Ensayos literarios y científicos, el que permite confirmar el aserto. El libro, de tapas duras, con fotografías y grabados, editado en marzo de 2018, contiene un escrito con apuntes de literatura, breves artículos de divulgación científica, algunos registros testimoniales, una reseña histórica y una serie de discursos que remiten a la participación de Verne en la vida social de Amiens, ciudad donde residió durante la mayor parte de su existencia. Salvo los discursos, se trata de crónicas, algunas autobiográficas como su fracasada aventura de cazador, sueños utópicos narrados como tales, apuntes, comentarios, algún prólogo. Son todos ellos textos nunca reunidos en volumen que, si bien resulta exagerado calificarlos de ensayos, poseen el indudable valor de aportar datos sobre la vida del escritor francés, sus inclinaciones literarias, sus obsesiones, sus preocupaciones locales. Un último apartado incluyendo seis entrevistas realizadas al autor en sus últimos años, entre 1895 y 1903, constituye un notable complemento para conocer más de cerca su legado literario.

Verne publicó su primera novela, Cinco semanas en globo, en 1863. Del año siguiente es “Edgar Poe y sus obras”, un texto producto de su admiración por la narrativa del gran escritor norteamericano que revela sus propias búsquedas como escritor. Le atrae de Poe, al que conoce mediante la pionera traducción de Charles Baudelaire, el relato de aventuras límite, como las de Hans Pfaall y aún más, las de Arthur Gordon Pym, (que Verne intentará completar años después en su novela La esfinge de los hielos), y los juegos de acertijo y misterio que se desprenden de las investigaciones de Auguste Dupin o del cuento “El escarabajo de oro”. Poe posee además el signo de distinción de ser norteamericano, de pertenecer a “la nación más positiva del mundo”, según Verne, aunque no sea justo este autor el más representativo de ese carácter. Lo cierto es que, sea por el espíritu de iniciativa que guía a sus ciudadanos más destacados o por los numerosos descubrimientos tecnológicos y científicos de ese origen, Verne entendió siempre a los Estados Unidos como la “sociedad puramente práctica e industrial” y allí situó el punto de partida de su fantástico De la tierra a la luna o el descabellado plan de cambiar el eje de rotación del planeta en El secreto de Maston.

ESCRIBIR EL UNIVERSO

Desde su niñez en Nantes, Verne se había deslumbrado con las narraciones marítimas de otro norteamericano, Fenimore Cooper. Los barcos que llegaban o partían del puerto de Nantes, la caza de la ballena, hasta la trata de esclavos, estimularon tempranamente su imaginación y lo llevaron al estudio de la geografía. Ahora el círculo se completaba con la obra de Poe. Para Verne, Poe es el que abre el camino de una nueva literatura basada en lo extraordinario, en la transgresión de lo posible, que supera al realismo imperante. El avance científico utilizado como detonante de la fantasía, la creación de expectativas en el lector, la destreza de Poe en los mecanismos del suspenso y el misterio, le serán herramientas fundamentales para el gran proyecto en el que pretende encerrar la totalidad de su obra: la historia de la lucha del hombre contra la naturaleza hostil valiéndose de los descubrimientos científicos más recientes y en todos los rincones del planeta. “Si Dios me presta todavía algunos años, tal vez pueda acabar la obra que habrá sido la de toda mi vida: la tierra entera, el universo mismo, descrito en forma de novela”, escribe en 1893 como respuesta a un cuestionario dirigido a diversos escritores por Les Annales politiques et littéraires.

Parecidas expresiones pueden encontrarse en algunas entrevistas. En una de ellas, la titulada “El señor Jules Verne en su buena ciudad”, publicada en 1898, el cronista afirma de Verne que “su carrera ha sido fácil y feliz, ningún accidente grave ha venido a complicarla”. Tras las oscilaciones juveniles en París, su inicial dedicación al teatro y su amistad con Alexandre Dumas hijo, será un olvidado escritor, Alfred de Bréhat, el que le presentará en 1861, cuando Verne contaba 36 años, al editor Pierre-Jules Hetzel, quien había publicado, entre otros, a Balzac, Victor Hugo y Zola. Según el cronista, el éxito de Cinco semanas en globo, al parecer, habría aturdido a Verne al punto de soñar sacudir con su obra “los cimientos de la sociedad contemporánea”. Es entonces cuando Hetzel encuentra oportuno aleccionarlo: “Hijo mío, haga caso de mi experiencia. No derroche sus fuerzas. Venga, si no a fundar un género, al menos a renovar, de una forma estimulante, un género que parecía agotado. Trabaje este surco… Gracias a él recogerá mucho dinero y gloria, a condición de no extraviarse por atajos. Esto es lo pactado: usted me da, a partir de hoy mismo, dos novelas al año. Mañana firmaremos…”. Supuestas o no, estas palabras tuvieron su concreción práctica el 23 de octubre de ese año cuando se firmó el contrato que iniciaba la serie “Viajes extraordinarios”, título sin duda inspirado en las Narraciones extraordinarias de Poe.

A partir de este momento, la vida de Verne es de una asombrosa monotonía. Decidido a “no extraviarse por atajos”, se afinca hasta el fin de sus días, cuarenta años después, en la ciudad de Amiens; se levanta a las seis de la mañana y se acuesta indefectiblemente a las once de la noche; lee incansablemente boletines y revistas de novedades científicas para mantenerse informado y escribe a diario para cumplir con sus dos novelas anuales que, al cabo de los años, serán casi un centenar. Solo quiebran su feroz rutina, los viajes en un yate de su propiedad por los mares Mediterráneo y del Norte, que le permitirán, aunque sea mínimamente, ejercitarse con sus tan estudiados mapas y atlas de geografía, y su actividad social, primero como presidente honorario de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Artes de Amiens y luego como consejero municipal. En contraste con sus personajes, para los cuales tramaba aventuras increíbles en los más remotos confines del orbe, Verne transcurrió su vida sin sobresaltos, junto a su esposa y su hijo, en una pequeña ciudad de provincia al norte de Francia.

Hetzel, republicano comprometido, formado en los ideales del enciclopedismo, apuesta a la lectura como indispensable a la existencia de un hombre libre y responsable y al conocimiento como generador del progreso y de una nueva cultura civilizadora. En su Magasin d’Éducation et de Récréation, que informa de su actividad editorial, las obras de Verne serán anunciadas como “educación científica”. Verne, por su parte, no tendrá reparos en aceptarse a sí mismo como un divulgador y somete el contenido de sus novelas a un riguroso estudio. “He tratado de ser todo lo verídico y todo lo exacto posible”, afirmó. El resultado es la creación de un mundo donde solo la aventura es sinónimo de trascendente, el único enemigo es la naturaleza y el triunfo va de la mano del conocimiento y destreza en los avances científicos como fórmula única. Un mundo sin conflictos sociales, a pesar de que Verne se confiesa admirado lector de Charles Dickens en otro de los textos del libro. Un mundo de personajes planos, sin profundidad sicológica, imbuidos de conocimientos librescos, excéntricos y empecinados, sin otra dimensión en sus vidas que el propósito para el que fueron creados. Un mundo optimista y a la vez profundamente ingenuo, demostración práctica del ideal positivista, fiel quizá como ninguno a los preceptos de su maestro Auguste Comte en los que la ciencia y la tecnología guían al hombre hacia la felicidad.

LUCES Y SOMBRAS

El perfil de visionario se ha convertido en la historia de la literatura en sinónimo de Jules Verne. Un cohete es capaz de orbitar la luna lanzado desde un cañón propulsor que el Gun Club, una asociación de artilleros retirados, ubica en la Florida, cerca de Cabo Cañaveral. Un vehículo a la vez anfibio y aéreo otorga al personaje de Robur el conquistador un poder excepcional, que se continuará en Dueño del mundo. El Nautilus, el submarino que conduce el capitán Nemo, es uno de los protagonistas de la trilogía que reúne Veinte mil leguas de viaje submarino, Los hijos del capitán Grant y La isla misteriosa. El “fulgurador Roch”, un arma de destrucción masiva, es una especie de misil que enloquece a su creador, el protagonista de Ante la bandera. El descubrimiento más celebrado en su tiempo, sin embargo, fue constatar que al avanzar de este a oeste se ahorran veinticuatro horas, según se establece en La vuelta al mundo en ochenta días, un acierto que más de una vez se llevó a la práctica y en menos días en vida del autor.

El tiempo de invenciones que le tocó vivir, desde el automóvil y el telégrafo a la energía eléctrica y el motor de explosión, dimensionó sus fantasías y creó un marco óptimo para la recepción de sus narraciones. Sin embargo, no fue consciente de la nueva literatura de aventuras que con él adquirió una forma definitiva y estaba convencido de que la divulgación científica, objetivo principal que nunca perdió de vista, pronto iba a hallar nuevos cauces. “Las novelas no son necesarias”, escribe sorpresivamente en 1902, “y a partir de ahora su interés y su mérito se debilitan. A manera de reseñas históricas, la gente conservará y clasificará sus periódicos. Los periodistas han aprendido también a dar de los sucesos de cada día un relato coloreado… la posteridad encontrará en ellos un cuadro más exacto que el que podría dar una novela histórica o descriptiva…”. La limitación a lo verdadero y a lo posible, norte que acotó toda su obra, lo llevó a rivalizar con otro de los pioneros de la ciencia-ficción, H. G. Wells, el autor de La máquina del tiempo, El hombre invisible y La guerra de los mundos. “No veo posibilidad de comparar su obra y la mía”, afirma Verne en 1903. “Me parece que sus historias no se apoyan sobre bases muy científicas. Yo utilizo la física. Él la inventa. Yo voy a la Luna en una bala de cañón lanzada por un cañón. Eso no es una invención. Él va a Marte en una aeronave que construye con un metal que suprime la ley de gravedad. Eso es muy bonito pero muéstreme ese metal. ¡Que nos lo muestre!”

Hijo de su época, Verne soñó con una posteridad simple, reducida a muy pocos factores y en constante avance lineal. No imaginó nada que alterara el ineluctable camino del progreso y trasladó a sus escritos estigmas y prejuicios de su tiempo sin jamás cuestionárselos. El feminismo de hoy, por ejemplo, tendría mucho que reprocharle. A su evidente incompetencia en la creación de personajes femeninos se suma la concepción que tuvo de la mujer y su rol en la sociedad. “Mis héroes tenían necesidad de todas sus fuerzas, de todas sus energías, y la presencia a su alrededor de una encantadora joven les habría impedido con frecuencia realizar sus gigantescos proyectos”, afirmó en una ocasión. Más contundente resulta el comienzo de su novela breve El secreto de Maston: “Así, pues, señor Maston, ¿opináis que una mujer no sería nunca capaz de hacer progresar las ciencias matemáticas o experimentales?”, pregunta la señorita Scorbitt. El aludido, si bien no niega la aptitud de la mujer para entender “cuestiones elevadas”, agrega que desde que el mundo existe han sido siempre hombres los que han realizado aportes científicos y que esto es una verdad irrefutable. Ante tal respuesta, la señorita Scorbitt resigna sus deseos de participación activa en la empresa fantástica que propone Maston y se limita a lo único que le está permitido: financiar el proyecto.

La incorporación de numerosos títulos en la popular colección Robin Hood convirtió a Jules Verne en uno de los autores más frecuentados en el Río de la Plata. Para miles de adolescentes de mediados del siglo pasado sus libros eran verdaderas cajas de sorpresas a la vez que una iniciación en el hábito de la lectura cotidiana. Paradójicamente, por esos años, autores como Arthur Clarke, Theodore Sturgeon, Isaac Asimov y Ray Bradbury, problematizaron la ciencia ficción otorgándole una dimensión más compleja, un abordaje a las incertidumbres del futuro y una interrogante al destino humano, dejando atrás la obra de Verne. Ninguno de ellos, sin embargo, podría dejar de reconocerlo como un inevitable referente. Su influencia persiste hasta nuestros días.

VIAJE AL CENTRO DE LA MENTE. Ensayos literarios y científicos, de Jules Verne. Páginas de espuma, 2018. Madrid, 364 págs. Distribuye Gussi.

Fuente: elpais.com.uy

domingo, 10 de febrero de 2019

Por qué los judíos y los árabes escriben de derecha a izquierda.


Recuerdo que cuando en la infancia me enterè por primera vez que algunos pueblos, como los árabes y los judíos, escriben de derecha a izquierda, quede muy sorprendido. Me parecía incomprensible que se pueda escribir de esa manera. Ya que es terriblemente incómodo!

Incluso intente escribir algo en la dirección opuesta, pero casi de inmediato manche todo con la mano con la que sostenía el mango.

A mis preguntas, ¿por qué los judíos con los árabes escriben así, nadie me daba una respuesta verídica. Por lo tanto, durante mucho tiempo me quedo con conformarme con la explicación que recibí.



Sin embargo, la respuesta a este enigma no me dejaba en paz, incluso cuando crecí. Me parecía que debería haber una buena razón para escribir en esta dirección. Y al final resultó que esto es realmente así!



Resultó que todo tiene una explicaciòn bastante sencilla y lógica. El hecho es que los idiomas, incluido el árabe y el hebreo, son de los más antiguos del planeta. Ellos surgieron en ese momento, cuando nadie incluso soñaba con el papel, ya que sólo ha surgido alrededor del año dos mil.

Sin embargo a la gente tenia que guardar la información de alguna manera, por lo que tallaban los caracteres en una roca. Y ahora imaginemos como a los diestros, que en la tierra vienen a ser el 85 %, les sería más conveniente usar el martillo y el cincel? Por supuesto, esto era mejor hacerlo, manteniendo el cincel en la mano izquierda y golpeando con un martillo, en el lado derecho. Y en este caso, es mejor escribir de derecha a izquierda!



Por cierto, fíjate bien en las letras del alfabeto hebreo. Su peculiar configuración indica que originalmente la letra se escribía en algo sólido. La mayúscula es mucho más fácil de representar en cincel, y no en lápiz.



Aunque desde entonces la piedra ha dejado de ser la única herramienta para guardar información, pero las reglas de la carta ya se habían formado, así que nadie decidió cambiarlo radicalmente.



Así se explica simplemente por el misterio de la dirección de la escritura en hebreo y árabe. Si esto ha sido para ti un descubrimiento, compartelo con tus amigos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Director de astronomía de Harvard asegura que hay una nave alienígena cerca de la Tierra (y le importa poco lo que piensen sus colegas).



Profesor de la Universidad de Harvard Avi Loeb (2016)
El experto atribuyo el comportamiento del asteroide Oumuamua a seres inteligentes, planteamiento no admitido ni perdonado por sus colegas.

Por

Se trata nada más ni nada menos que del más importante astrónomo de la Universidad de Harvard: Avi Loeb. A partir de lo que él mismo ha denominado como “modestia cósmica“, concepto que define la actitud arrogante de creer que los seres humanos se encuentran solos en el universo, el científico se empeña en defender su teoría de que “seres inteligentes” podrían estar detrás del control del asteroide Oumuamua. Este planteamiento le ha costado el rechazo de otros astrónomos.
Loeb asegura que Oumuamua puede ser “una especie de sonda enviada de forma premeditada a las proximidades de la Tierra por una civilización alienígena”, destacando simultáneamente la posibilidad de que se trate de una “vela luminosa” flotando en el espacio interestelar como un escombro de un equipo tecnológico avanzado”, declaró a periódico The Washington Post.

Lluvia de críticas

Una vez el astrónomo lanzó la idea de que el asteroide pueda estar siendo controlado por vida inteligente empezó a recibir el rechazo de sus colegas. “Oumuamua no es una nave alienígena”, afirmó Paul M. Sutter, astrofísico de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), explicando además que “con solo el hecho de mencionar esa posibilidad, están insultando a la investigación científica honesta”.
A su vez, el astrofísico teórico Ethan Siegel lo calificó de ser “un ejemplo impactante de ciencia sensacionalista y mal motivada”. Entretanto la experta Katie Mack, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (Estados Unidos), dijo que “A veces escribes un artículo sobre algo que no crees que sea verdad, solo con el propósito de publicarlo”.
Ilustración del asteroide Oumuamua.
Por su parte, el astrónomo Alan Fitzsimmons, de la Universidad de la Reina (Irlanda del Norte) manifestó que “Si fuese parte de una nave extraterrestre, sería el Brexit de las naves extraterrestres”. Sin embargo, no descartó otra posibilidad: “Como científico, no puedo decir que tengo el 100 % de evidencia de que sea un objeto natural. Es solo que todas las observaciones pueden vincularse a ello”.

Posición radical

Si bien existen muchos cuestionamientos, Loeb no cambia su idea y se reafirma en que “el comportamiento de Oumuamua significa que no puede ser, como se suele imaginar, un grupo de rocas con forma de patata larga”. “Si alguien me muestra pruebas de lo contrario, inmediatamente retrocederé”. añadió.
El descubrimiento del asteroide Oumuamua tuvo lugar en Hawái en 2017, posee una apariencia alargada, aproximadamente de unos 400 metros de extensión. En ese entonces, señalaron que ese cuerpo interestelar se desplazaba a unos 64 mil kilómetros por hora y que no rotaba en torno al Sol, sino que lo hacía desde una dirección donde se ubica la constelación de Lyra. Oumuamua demorará años en atravesar el sistema solar y, apenas lo haga, no volverá jamás.

martes, 29 de enero de 2019

Greta Thunberg, la adolescente sueca que falta un día a la semana a la escuela para protestar contra el cambio climático.

"No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que siento todos los días y luego quiero que actúes".
La frase es de Greta Thunberg, una joven sueca de 16 años quien desde hace un año lidera un movimiento juvenil en Europa que no tiene que ver con películas de superhéroes ni ídolos del pop.
Tiene que ver con el planeta y el cambio climático.
Y todo comenzó cuando dejó de ir al colegio un día a la semana para protestar contra el gobierno -o los gobiernos- por su accionar contra el calentamiento global.
Esta semana, después de atravesar Europa en tren y dormir en una carpa en medio de la gélida ciudad suiza de Davos, Thunberg habló frente a los líderes del mundo que se reúnen cada año en el marco del Foro Económico Mundial.
GretaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSu protesta comenzó en agosto de 2018 frente al Parlamento sueco.
Siguiendo su ejemplo, la semana pasada miles de estudiantes marcharon en Berlín para exigir más medidas para evitar el calentamiento global.
En esa misma semana, 12.000 adolescentes se movilizaron en Bruselas, donde se encuentra la sede de la Unión Europea, para exigir lo mismo.
Pero, ¿quién es Greta Thunberg y de dónde salió su empeño de exigir un mundo más verde?

Huelga en la escuela

Antes del 20 de agosto de 2018, Greta Thunberg era una niña de 15 años que asistía al colegio, como la mayoría de adolescentes en su país, en la ciudad de Estocolmo.
Sin embargo, Suecia tuvo el año pasado un verano bastante problemático: una ola de calor afectó a gran parte del país nórdico, lo que originó cerca de 50 incendios forestales que arrasaron con 20.000 hectáreas.
Para Thunberg, ese panorama de fuego y calor fue demasiado.
El 20 de agosto, en vez de ir al colegio como era costumbre, se paró delante del Parlamento sueco y anunció que no iba a regresar hasta que la escucharan.
GretaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSu idea se ha replicado en cerca de 270 ciudades alrededor del mundo.
"Estoy protestando sobre el cambio climático, porque a nadie parece importarle lo que está ocurriendo. Nadie parece estar haciendo algo", le dijo Thunberg a la BBC en ese momento.
"Sé que mis padres quieren que vuelva al colegio, pero también entienden lo que estoy haciendo aquí", añadió.
Tras las elecciones generales suecas del 9 de septiembre, Thunberg volvió a las aulas pero solo cuatro días a la semana. Todos los viernes se salta sus clases y continúa con su protesta.
Su empeño atrajo la atención global. Miles de organizaciones ambientales respaldaron su llamado y ha sido invitada a hablar en eventos como la Cumbre sobre Cambio Climático (COP24), que se realizó en Polonia en diciembre pasado.

Movimiento

Según medios como The Guardian y The New York Times, la idea de no asistir a clases los viernes para protestar y concientizar sobre el problema del cambio climático impulsada por Thunberg se ha replicado en cerca de 270 ciudades alrededor del mundo.
AcuerdoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGreta ha señalado que continuará con su protesta hasta que Suecia esté cumpliendo con los lineamientos del Acuerdo de Paris.
"Nunca pensé que esto se iba a convertir en algo tan grande. Ahora está en los cinco continentes. Es increíble", le dijo al diario The New York Times.
Pero más allá de su mensaje, Thunberg quiere darse conocer por sus acciones. Por ejemplo, no viaja en avión y llamó la atención de los ejecutivos que se trasladaron a Suiza en sus jets privados.
"Creo que es un poco de hipocresía viajar en jet privados a un lugar donde van a hablar sobre la crisis del clima. Los escucho decir 'Esto nos importa mucho', pero no es así", le explicó a la agencia de noticias AP durante una entrevista.
Pero fue durante su conferencia en Davos donde confrontó más abiertamente a las personas más poderosas del planeta.
"Algunas personas, algunas empresas, saben exactamente qué valores intransferibles han sacrificado para continuar produciendo cantidades inimaginables de dinero. Y creo que muchos de ustedes pertenecen a ese grupo", dijo.
Por ahora, el deseo de la joven sueca es continuar con su huelga de faltar al colegio los viernes para protestar en el parlamento de su país, hasta que Suecia esté en línea con el Acuerdo de París sobre cambio climático.
Fuente: bbc.com

martes, 22 de enero de 2019

Poki y Taki (vídeo animado).

imagen: captura de vídeo


Compartimos un vídeo animado titulado: Poki y Taki, referido a la cultura Moche, Perú. Cuenta sobre dos grandes amigos, Poki y Taki, que siempre pasaban el tiempo juntos, riendo y hablando. Pasó mucho tiempo y cada uno tuvo distintos caminos.

Poki se convirtió en guerrero y Taki, en chamán. A pesar de todo, ellos siempre se veían cada tarde, pero un día Poki no fue al encuentro. Pasaron días, meses, años y Poki no regresó.

Imagen: captura de vídeo



Durante una batalla hirieron a un soldado, con prisa llamaron a un chamán quien fue rápidamente. Taki encontró a Poki herido y lo curó.

Hablando, Poki le explicó que había escuchado unos rumores en que Taki decía cosas malas de él. Hablaron y se dieron cuenta que todo había sido un engaño, asi que volvieron a juntarse y ser amigos.

Este relato forma parte de una serie de historias animadas recogidas en los libros de TIKITIKLIP Precolombino. 

Los personajes son piezas de arte de las distintas culturas de la América precolombina, pertenecientes a la colección del Museo Chileno de Arte Precolombino.

Cada capítulo consta de una introducción en la que un arqueólogo le enseña a su curiosa hija, Inés, distintas piezas del museo, a partir de las cuales la niña va imaginando diversas aventuras al ritmo de la música.

La producción corresponde a Ojitos Producciones, dirigido por Alejandra Egaña y Paz Puga. La música es de Miranda y Tobar, canta Gepe y las ilustraciones son de Vanessa Brown. La Asesoría Arqueológica corresponde al Museo Chileno de Arte Precolombino.


Fuente: Servindi.org

domingo, 20 de enero de 2019

El hábito saludable de llevar un diario personal.


Poner por escrito las incidencias cotidianas ayuda a liberar el estrés, gestionar emociones y vaciar la mente de pensamientos intrusivos.

Decía Cervantes que la pluma es la lengua de la mente. Por ello, muchos de quienes han aspirado a enriquecer su intelecto y a encontrar sentido entre la bandada de imágenes o ideas que revolotean en desorden por nuestra cabeza se han impuesto la rutina de escribir un diario íntimo. En etapas cruciales de la vida, cuando se atraviesa un duelo, se afronta una enfermedad o se encara una crisis, el diario es una casa donde acudir en busca de luz, consuelo y calor. Del valor de confiar en un cuaderno de bitácora personal como en el mejor de los amigos nadie habló mejor que Henri-Frédéric Amiel, filósofo suizo del siglo XIX, con una obra diarística de 17.000 páginas manuscritas: “El diario íntimo es el museo de las curaciones sucesivas del alma, donde se hace la muda cotidiana, condición de la salud”. En cierto modo, Amiel, cuyo libro de notas inspiró los diarios de autores como Lev Tolstói, se anticipó a las investigaciones que, desde la disciplina de la psiconeuroinmunología, se han centrado en la relación que hay entre la escritura expresiva y el funcionamiento del sistema ­inmunológico. Volcar por escrito las incidencias y datos relevantes del día a día es una práctica que ayuda a liberar el estrés, a gestionar emociones y a vaciar la mente de pensamientos intrusivos.


Intente definirse en unas frases y descubrirá hasta qué punto es un desconocido para usted mismo


La clave consiste en abrir las ventanas a lo que ocurre en nuestro interior y en anotarlo con honestidad, algo que no es una tarea fácil, pues tendemos a mentirnos más a nosotros que a los demás. El diálogo que se establece con el propio yo da sus frutos cuando no es una actividad complaciente, esto es, cuando su finalidad no es justificar nuestros actos o dejar constancia de nuestros éxitos, sino que se centra en indagar nuestras experiencias únicas, sin dejar de lado las dudas y los errores que acompañan a las decisiones que tomamos en el camino. De todos modos, si no se tienen dotes de escritor, no hay por qué preocuparse: hacer listas, redactar frases sin ceñirse al rigor gramatical o garabatear esquemas es igual de beneficioso. Hay tantas versiones de diarios como diaristas, pues el diario es un cajón de sastre en el que todo vale. Lo esencial, al fin y al cabo, es lo que afirmaba Sócrates: una vida sin examen no merece la pena ser vivida.


Haga la prueba: tome un bolígrafo y un papel e intente definirse en un puñado de frases. Con este simple ejercicio más de uno descubrirá hasta qué punto es un perfecto desconocido para sí mismo. Un diario es un instrumento útil para no acabar compartiendo habitación con ese otro yo del que no se tienen noticias desde hace mucho, aunque uno y otro sean portadores del mismo documento de identidad.

ILUSTRACIÓN DE DIEGO MIR


Para desenredar la madeja de pensamientos que nos inquietan —el cerebro tiende a atormentarse con temas no zanjados o cuyo significado se le escabulle—, solo necesitamos un bolígrafo y un papel. Son armas eficaces para capturar las ideas fugitivas que se nos escapan, y acaban por esfumarse, si no se expresan al instante. “Nos olvidamos demasiado deprisa de las cosas que creíamos imposibles de olvidar, de los amores y de las traiciones por igual”, escribe Joan Didion, quien considera que llevar un recuento de impresiones y vivencias ayuda a mantener una relación cordial con quien uno era en el pasado, al margen de que le resulte, o no, una compañía atractiva. Los diarios desvelan la naturaleza de nuestra mente, y su vida secreta, fragmentaria, fluctuante, esquiva.

El solitario arte de la escucha interior ante la página en blanco nos obliga a adecuarnos al ritmo lento de las palabras que brotan en el proceso de escritura, a someternos a su orden lineal en el espacio y a discernir lo importante de lo accesorio, lo recurrente de lo efímero, lo doliente de lo gozoso. Dotamos de estructura a lo que antes solo era una mezcla desordenada de cosas sin relación aparente entre sí.

Escribir un diario nos hace tomar consciencia de que somos cambiantes, múltiples, contradictorios y de que, para vivir con plenitud, necesitamos cuidarnos, amarnos y perdonarnos.

Hágase un favor y resérvese 10 minutos al día para redescubrirse.

Fuente: elpais.com

jueves, 17 de enero de 2019

Un gato ciego abre los ojos de nuevo y cautiva a todos por su belleza.


Cotton' es un felino enfermo y desnutrido que malvivía en las calles de Palm Beach, en el estado de Florida (EE.UU.).

'Cotton' ('algodón' en español) es un gato callejero de Palm Beach (Florida, EE.UU.) que ha deslumbrado al mundo. Cuando fue rescatado de la calle, sus ojos estaban cubiertos de sarna y sufría desnutrición porque su ceguera no le dejaba siquiera buscar comida. Por fortuna, gracias a los cuidados de una organización ha mostrado a todos la belleza de sus ojos.


Carmen Morales, fundadora de Animal Friends Project Inc., una pequeña organización que cuida y protege animales callejeros en Palm Beach, fue la encargada de velar por la salud de 'Cotton' y documentó con fotografías su evolución desde que lo recogió en septiembre de 2016.
Animal Friends Project Inc

Morales, quien ha criado decenas de gatos rescatados enfermos por años, acudió al veterinario, mantuvo en cuarentena a su nuevo compañero y, luego de bañarlo y alimentarlo, lo trató con un arsenal de antibióticos, aseguró en una entrevista para el portal The Dodo.
Animal Friends Project Inc

Era visible la tensión del animal provocada por el dolor y la imposibilidad de ver a su protectora. Sin embargo, Carmen asegura que el felino fue muy paciente y aguantó los ungüentos y demás remedios para aliviar el escozor y la irritación causada por los ácaros que lo habían invadido.
Animal Friends Project Inc

Tras varios meses de intenso tratamiento, el aspecto de 'Cotton' cambió drásticamente y por fin pudo abrir de nuevo sus ojos. No solo fue una sorpresa que a pesar de la gravedad de su enfermedad no se hubiese quedado ciego, sino el impresionante color de sus ojos: uno azul claro y el otro marrón verdoso.
Animal Friends Project Inc

El felino, de 6 años, se recuperó del todo después de varios meses y forjó un vínculo especial con Carmen. Ella rehusó a darlo en adopción, a pesar de las muchas solicitudes, y lo convirtió en un nuevo miembro de su familia. "Los gatos como 'Cotton' dependen de la gente para curarse porque no siempre pueden pedir ayuda", explicó.