martes, 7 de enero de 2020

Fenómeno booktuber: los influencers de los libros.

Andrea Izquierdo Fernández, alias Andreo Rowling.

Son los prescriptores más eficaces para los jóvenes lectores y rostros cada vez más cotizados por las editoriales.

Una habitación llena de libros, con estanterías de Ikea (modelo Billy) y algunos muñecos entre los estantes. Desde ese espacio íntimo, en el que ha pasado tantas horas leyendo, graba un vídeo contando precisamente eso: lo que ha leído, lo que piensa de 1984, de Harry Potter, de Ready Player One... Y la habitación se convierte en un escaparate público.
No va de videojuegos ni de moda: va de literatura y se llama booktube, la comunidad de youtubers especializados en libros, con miles de seguidores adolescentes y jóvenes. Casi como un club de lectura virtual -la interacción con los usuarios es importantísima-, en el que el/la booktuber se convierte en el prescriptor literario. Huyen del concepto crítico. Simplemente recomiendan lo que les ha gustado, como si le hablaran a un amigo. Y las editoriales les han fichado para sus campañas promocionales.
En los últimos años, el fenómeno de los booktubers se ha consolidado. Y el público al que se dirigen -que era de 12 a 24 años- va creciendo, como ellos. Y ellas. Porque en este mundo predominan las mujeres: el 78,8% de chicas de 14 a 24 años lee de forma habitual, mientras que con los chicos el porcentaje cae más de 10 puntos (el 65%), según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España. Un barómetro que, a pesar de la noticia positiva de que los lectores crecían hasta el 67,2% de la población, dejó un dato alarmante: un 38,2% de españoles no lee nunca.
Algo que pueden cambiar las nuevas generaciones: son el segmento de población que más lee y cada año las cifras van en aumento. Los jóvenes de 14 a 24 años se acercan a la literatura a través de nuevos canales, de Booktube a Bookstagram (cuentas de Instagram en las que se suben fotografías de libros).
«El sector editorial ha dado un giro en los últimos años y las editoriales han tenido que enfrentarse a cambios de producción, consumo y formato. Las nuevas tecnologías y las redes sociales han abierto un mundo de formatos. El boom de los booktubers se dio sobre todo con la literatura infantil y juvenil, pero ha ido evolucionando y creciendo. La prescripción mediante lo audiovisual ha sido un éxito y las editoriales lo han aprovechado», considera Nicole Etchevers, doctora en Comunicación Audiovisual, experta en nuevas tecnologías y profesora del Máster de Edición Digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), donde se analiza el fenómeno de los booktubers.

La manera de comunicar explica su éxito: «Son jóvenes que hablan a sus pares, en su mismo lenguaje, con unos referentes y códigos compartidos, de una forma desenfadada y con mucha naturalidad. En sus vídeos demuestran una exacerbación de la creatividad a través de la edición, posproducción, música, palabras sobreimpresas o emoticonos... Cuidan mucho la escenografía: los muñequitos y el merchandising que hay detrás también comunican. Y el público se siente identificado con ellos», explica Etchevers.
«Cuando hacemos una campaña de lanzamiento de un nuevo título siempre pensamos en cómo difundirla a través de las redes. Booktube es una nueva manera de comunicar y ya se ha integrado en la estrategia comercial de las editoriales enfocadas a infantil y juvenil», afirma Núria Martínez, jefa de Comunicación de Minotauro.
Más allá de la reseña audiovisual o el unboxing (es un género en sí: los booktubers abren las cajas-regalo de las editoriales, con un packaging llamativo o edición especial, y comentan algo del libro), en la pasada Feria del Libro de Madrid, Minotauro fichó a varios booktubers para hacer un quest (una búsqueda-gincana) en el parque del Retiro y promocionar la trilogía Sombras de Magia de Victoria E. Schwab, un hit de la ciencia ficción juvenil norteamericana. «Ha ayudado mucho a visibilizar la trilogía», apunta Martínez. Aunque no hay cifras oficiales del crecimiento de ventas por la acción de los booktubers, un análisis de Amazon estima que tras la promoción en Booktube el libro se dispara un 20%.
¿Y cómo son los booktubersCasi todos, jóvenes letraheridos. «Desde pequeña me encanta leer, pero en el colegio no había compañeros con los que pudiera compartir esa pasión. Descubrí Booktube de casualidad. Pensaba que en Youtube todo eran videojuegos, moda, deportes y maquillaje... Era 2014 y tras pasarme un día viendo vídeos creé mi canal. Ojalá hubiera existido cuando yo tenía 12 años: psicológicamente me habría ayudado mucho, me habría sentido menos sola», confiesa Andrea Izquierdo, que a sus 24 años ya ha publicado cinco libros.
En las redes es Andreo Rowling, una de las booktubers más populares con más de 150.000 seguidores. «No he estudiado nada vinculado con la crítica literaria profesional. Me considero recomendadora», apunta (estudió Derecho y Dirección y Administración de Empresas mientras su canal no paraba de crecer). Evidentemente, Andreo Rowling es fan de Harry Potter. Incluso reescribió el final de la saga porque no le gustaba el de J. K. Rowling. «El mío es más dramático», confiesa.

Aunque sus canales tratan de fomentar la lectura, a veces se acusa a los booktubers de estar al servicio de las editoriales, como los influencers cuando promocionan una marca. «A la hora de colaborar con editoriales, tengo muy claro que mi canal no es un escaparate gratuito sin ningún tipo de criterio. Si participo en una campaña pagada pongo el hashtag #ad [de advertising, publicidad]», asegura Andrea Izquierdo.
Muchos booktubers han dado el salto a la escritura, como Josu Diamond (con 193.000 seguidores, ha expandido su canal a otras temáticas: viajes, series...) o Vanessa R. Migliore (alias Iris de Asomo), ganadora del Premio de Novela Oz con El despertar de las brujas. Licenciada en Comunicación Audiovisual en su Caracas natal, Vanessa R. Migliore vino a Madrid para estudiar Márketing. Trabajó en una agencia de comunicación y se enfrentó «a un ambiente laboral muy negativo» que le hizo caer en una depresión. «Tenía un blog de escritura, pero quería hacer algo más, compartir mi gusto por la lectura con otras personas y decidí que sería buena idea mezclar lo literario con lo audiovisual, dos elementos que se complementan a la perfección», cuenta.
Desde entonces, su canal se ha consolidado con un público eminentemente femenino (en torno al 80%). «He creado un espacio común para mujeres que disfrutan de la lectura. Casi todas las booktubers que conozco y sigo son chicas», asegura. El perfil de su audiencia ha ido evolucionando con ella: ya no son adolescentes sino mujeres de entre 25 y 40 años. «No tengo 24 años, esa fue la edad con la que comencé el canal y creo que lo que he hecho es evolucionar. He madurado con los libros y eso ha significado un cambio importante dentro de mi contenido», considera Migliore, que también destaca como bookstagrammer.
Es la nueva plataforma de moda en Instagram: los libros protagonizan naturalezas muertas o las fotos de viajes idílicos. «Puedo adaptar el contenido literario a la fotografía», apunta. Leer también es estética.
Fuente: mundo.es

martes, 14 de mayo de 2019

Las artistas mujeres cada vez más cotizadas en subastas de Nueva York.


Aunque aún dominado por los hombres, el mercado del arte está en pleno cambio: las obras de pintoras abstractas, y de artistas femeninas en general, son cada vez más apreciadas por los coleccionistas, como lo muestran las subastas de primavera en Nueva York que comienzan este lunes.

“Hay una revaluación extraordinaria del mercado para las mujeres artistas, tanto antiguas como contemporáneas”, asegura David Galperin, responsable de ventas de la casa de subastas Sotheby’s en Nueva York.

El año 2018 ya mostró un cambio, con récords para las pintoras de arte abstracto Helen Frankenthaler (fallecida en 2011), la británica Cecily Brown (50 años), Grace Hartigan (fallecida en 2008) y sobre todo Joan Mitchell (fallecida en 1992), cuyo “Blueberry” se vendió hace un año en 16,6 millones de dólares.

David Leiber, socio de la galería David Zwirner que expone varios de sus cuadros, recuerda que Joan Mitchell conoció el éxito muy pronto, tanto del público como de la crítica. Pero casi no se había beneficiado del crecimiento del mercado del arte en los últimos años, hasta la subasta de “Blueberry”.




“El valor de mercado de estas artistas cuyas obras son tan poderosas como las de sus contemporáneos masculinos estaba por detrás de ellos desde hace décadas”, explica Galperin.

Si bien su valor comenzó a apreciarse, aún siguen muy por detrás de las sumas alcanzadas por Willem de Kooning (68,9 millones de dólares), Jackson Pollock (58,4 millones) o Mark Rothko(86,9 millones).

“Es un ajuste del mercado que debería haber ocurrido hace ya tiempo“, afirma Alexander Rotter, presidente del departamento de posguerra y arte contemporáneo de Christie’s en Nueva York.

Este ajuste se debe a varios factores, comenzando por el crecimiento del mercado que favoreció a los artistas hombres, muchos acercándose o superando la barrera de los 100 millones de dólares.

“Hay un apetito por las oportunidades (…) y eso se debe a que los precios (de las obras de mujeres) son accesibles en relación a obras de calidad comparable y pintadas por sus pares masculinos”, estima Galperin.

El fenómeno beneficia además a otras mujeres artistas, como a la escultora francesa Louise Bourgeois (fallecida en 2010), que podría batir esta semana su récord de 28,2 millones de dólares, establecido en 2015.

Como hace cuatro años, la obra es una araña gigante, estimada en entre 25 y 35 millones de dólares por Christie’s. Será subastada el miércoles de noche.

Busquen a la mujer

Otro factor, menos directamente ligado al mercado del arte: estamos en una era de redescubrimiento de las mujeres artistas, científicas, políticas, cuya contribución ha sido durante mucho tiempo minimizada o incluso olvidada.

“Espero que lleguemos a un mundo en el cual no tengamos que hacer más distinciones, donde los precios se decidan en función de la obra más que del género” del artista, dijo Alexander Rotter. “Pero hoy hacemos la elección consciente de estar atentos a las mujeres artistas”.

Algunos coleccionistas piden específicamente adquirir obras realizadas por mujeres, observó.“Esto existió siempre, pero es más importante hoy”.

El movimiento favorece a los grandes nombres pero también a artistas menos conocidas, como la pintora de origen nigeriano Njideka Akunyili Crosby, una de cuyas telas se vendió a 3,4 millones de dólares el año pasado en Sotheby’s, o la anglo-ghanesa Lynette Yiadom-Boakye, que el año pasado vendió una pintura por 1,5 millones.

Atraviesa también las épocas, como atestiguan los 7,1 millones de dólares pagados en enero por una obra de la retratista francesa Elisabeth-Louise Vigée Le Brun (1755-1842), un récord para una mujer entre los viejos maestros.

Frente a esta tendencia, las casas de subasta reposicionan su oferta, explica David Galperin, e incluyen ahora a más mujeres en sus catálogos de primavera y otoño.

“Es verdaderamente crucial presentarlas en este nuevo contexto para atraer a nuevos compradores y sacudir estos mercados”, explica.

Contrariamente a “Salvator Mundi” de Leonardo da Vinci en 2017 o al “Retrato de un artista (piscina con dos figuras)” de David Hockney en 2018, ninguna obra se destaca demasiado en las cuatro grandes subastas de la semana neoyorquina, organizadas de lunes a jueves por Christie’s y Sotheby’s.


viernes, 26 de abril de 2019

Nelson, el buitre que se convirtió en prisionero de guerra en Yemen.


Las zonas en guerra tienden a generar mucha desconfianza. Eso ocurrió en Yemen, cuando un grupo de combatientes pensó que el dispositivo de rastreo colocado en un buitre por un fondo de conservación era un instrumento de espionaje de los rebeldes.


Nelson es un buitre leonado procedente de Bulgaria y tiene unos dos años. En su país, el Fondo de Fauna y Flora Silvestre (FWFF) le colocó un anillo y lo equipó con un emisor por satélite. En septiembre de 2018 lo soltó para ver a dónde le llevaba la peregrinación.

¿Cómo se convirtió en prisionero de guerra? Nelson entró en Yemen, un país desgarrado por la guerra, en busca de comida y acabó en manos de combatientes que lo encarcelaron un tiempo bajo sospecha de espionaje.

Todo parece indicar que se perdió, y acabó en poder de combatientes progubernamentales yemeníes de la ciudad de Taez, asediada por los rebeldes hutíes, que creyeron que el emisor era un aparato de espionaje.

Fuente: elpais.com.uy

miércoles, 3 de abril de 2019

¿Está loco? Este hombre ha creado un tercio de los contenidos de Wikipedia sin remuneración alguna.

Por

Steven Pruitt, un estadounidense de la ciudad de Virginia, ha redactado en inglés y sin ayuda de nadie unos 35.000 artículos para la enciclopedia Wikipedia. Se anota cerca de tres millones de ediciones que lo distinguen como el autor de mayor contenido en esta fundación. De hecho, la revista Time lo calificó como una de las figuras de más influencia en Internet.
Su incursión en estas lides, él mismo la atribuye al hecho de ser un estudioso de la historia y un amante de la ópera, tanto que en Wikipedia su usuario es Sir Amantio Di Nicolao, un personaje de una de las comedias per musica Giacomo Puccini.
Su debut en Wikipedia lo hizo con un artículo acerca de la vida de Peter Francisco, “mi tatatatatarabuelo… (…) Era sargento”, explico a la CBS.
A sus casi 35 años, su hogar aún es el de sus padres, quienes creen que él “está loco”. Son alrededor de tres horas diarias las que, sin obtener pago alguno por ello, Steven Pruitt emplea para cambiar, editar, hacer correcciones y cargar contenido en la plataforma. Es una ardua y desmesurada labor. Quienes suelen documentarse a través de la virtual enciclopedia de seguro relacionan el nombre de Sir Amantio Di Nicolao como editor de un sinfín de artículos.
Steven Pruitt
A Pruitt le apasiona hacerlo todo sin cobrar nada. “Mi madre creció en la Unión Soviética, así que soy bien consciente de lo que significa crear conocimiento e información gratis”, afirma.

Incluso en vacaciones

Además de plasmar su obra en la plataforma, en la que ha ganado prominencia durante trece años, este estadounidense trabaja en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de su país. Pero es tal su dedicación a Wikipedia que hasta cuando toma días para vacacionar está pendiente de hacer compilaciones fotográficas que termina subiendo a la enciclopedia.
Ante la interrogante de cómo, sin ayuda, Steven Pruitt es capaz de realizar esa millonaria cantidad de ediciones, pues resulta que uno de sus artilugios es el editor AutoWikiBrowser, que opera con el propio motor MediaWiki. Así reforma y corrige sin ejecutar tantos ‘clicks’ por un lado y otro.
El propio vicepresidente de comunicaciones de Wikimedia, Kui Kinyankui, resalta que gente como Pruitt son de una mayúscula e incalculable importancia para este tipo de plataformas, en virtud de que sencillamente son los que permiten que existan. Y este ejecutivo no se equivoca para nada, pues cada segundo Wikipedia es consultada por un promedio de 6.000 personas.

sábado, 9 de marzo de 2019

Diez casos en los que los hombres borraron de la historia a mujeres.


"Durante la mayor parte de la historia, Anónimo era el nombre de la mujer". Lo dijo Virginia Woolf y estos casos lo demuestran

Margaret Keane pintando, en 1965, sus características figuras de ojos grandes. Al fondo, su marido Walter, que se llevó toda la gloria. Tim Burton contó la historia en la película 'Big eyes' (2014), protagonizada por Amy Adams. Foto: Getty


No le demos más vueltas: el mundo era y es machista. Se trata de tenerlo claro y de trabajar por una sociedad igualitaria para conseguirla lo antes posible. Empezar reconociendo casos de injusticia sobre mujeres en beneficio de los hombres es un paso. Estos son algunos que han ocurrido en el mundo del arte, de la ciencia, de los avances técnicos, del entretenimiento...


La pareja sentimental y profesional formada por Gerda Taro y Endre Friedmann. Firmaron célebres fotografías de guerra con el seudónimo de Robert Capa. En el imaginario colectivo Capa es un hombre. Pero no. Getty

- Gerda Taro: se ocultó junto a su pareja bajo el seudónimo del mejor fotógrafo de guerra de la historia, Robert Capa, pero sólo él consiguió la gloria


Quién. Gerda Taro (Alemania,1910 – España, 1937), una de las mejores fotoperiodistas de la historia.

Cómo fue silenciada. Si se le pregunta a alguien por su fotoperiodista favorito es fácil que su respuesta sea Robert Capa (Hungría, 1913- Vietnam, 1954). Para esas personas probablemente sea una sorpresa descubrir que realmente Robert Capa no existe y que esa persona que viene a sus mentes es realmente Endre Friedmann, la mitad de la pareja (profesional y sentimental) de fotógrafos que se ocultaba tras un seudónimo; la otra mitad es Gerda Taro, seudónimo a su vez de Gerta Pohorylle. Gerta, alemana y judía, tardó poco en cambiar su nombre a Gerda Taro, más sencillo y evocador, porque tenía claro que en aquel nuevo arte del fotoperiodismo tan importante como saber disparar en el momento adecuado era saber venderse: por eso cuando conoció al judío húngaro Friedmann le convenció para que ambos uniesen sus fuerzas en un proyecto común. En la Europa de los años 30 los judíos Friedmman y Pohorylle no tenían mucho futuro, pero todos se rendirían ante Robert Capa, un célebre fotógrafo estadounidense que acaba de llegar a París con sus trajes caros y su glamour del nuevo continente (la pareja se inventó una historia bastante creíble). En 1936, Gerda y Endre se incrustaron en el bando republicano español y realizaron algunas de sus fotografías más célebres. Un año después Gerda falleció tras ser atropellada por un tanque en El Escorial (Madrid). Endre siguió usando el seudónimo hasta el final de su vida y la figura de Gerda se diluyó hasta el punto de desaparecer. Pero el hallazgo en los noventa de La maleta mexicana(4.300 negativos de imágenes de la pareja que nadie sabía que existían)revitalizó el interés por su figura y, aunque aún hoy es difícil determinar a quién de los dos pertenecen las primeras fotos firmadas por Capa (incluida la celebérrima Muerte de un miliciano), es imposible seguir ocultando la importancia de ella.


Katharine Wright, junto a sus hermanos, Orville y Wilburg. Los tres inventaron el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire Foto: Getty

- Katharine Wright, la mujer que inventó la aviación junto a sus dos hermanos, pero fue borrada por los libros

Quién. Katharine Wright, profesora estadounidense (1834-1929), y pieza fundamental en la invención de la aviación junto con sus hermanos Orville y Wilburg.

Cómo fue silenciada. “Cuando el mundo hable de los hermanos Wright deberá incluir también a nuestra hermana. Ella ha sido la fuente de inspiración de todo nuestro trabajo”, declaró Orville Wright tras realizar el primer vuelo de un artefacto más pesado que el aire. Fueron apenas unos segundos, pero cambiaron la historia para siempre. Tanto Orville como Wilburg sabían que si aquel rudimentario aparato había podido alzar el vuelo se debía en gran parte a los esfuerzos de aquella hermana que había sacrificado su vida por cuidarles (su madre había fallecido cuando eran muy pequeños). Katharine sustentaba económicamente su proyecto con el dinero que ganaba como profesora de lenguas clásicas, se encargaba de la administración y las finanzas de su empresa, e incluso había trabajado físicamente en el artefacto. Su importancia fue vital: cuando se produjo el primer accidente aeronáutico con víctimas de la historia, abandonó sus estudios para cuidar al malherido Orville, que era quien pilotaba el avión; cuando viajaron a Europa para buscar financiación, ella, que hablaba perfectamente francés, fue su relaciones públicas con tanto éxito que fue galardonada con la Legión de Honor al igual que sus hermanos. Sin embargo, la historia de la aeronáutica, escrita principalmente por hombres, la ha borrado de sus libros y cuando escuchamos “hermanos Wright" solo pensamos en Orville y Wilburg.

La aviadora Amelia Earhart lo cuenta así en su autobiografía Por el placer de hacerlo: “A pesar de que ella misma nunca voló, dudo que ninguna otra mujer americana haya jugado un papel tan directo y relevante en el nacimiento de la aeronáutica como Katharine Wright, hermana de Orville y Wilburg Wright.”. Y algo sabría Amelia del tema.


Walter y Margaret Keane, junto a los cuadros que ella pintaba y que compraron estrellas como Kim Novak, Natalie Wood o Jerry Lewis. Foto: Getty

- Margaret Keane: encerrada en casa, pintaba cuadros para estrellas del cine mientras su marido los vendía como suyos

Quién. Margaret Keane, pintora estadounidense (Nashville, 1927) cuya vida contó Tim Burton en la película Big eyes.

Cómo fue silenciada. Cuando Walter Keane descubrió que aquellos cuadros poblados de extrañas criaturas con ojos enormes que pintaba su mujer tenían cierto éxito, decidió dejar su trabajo para dedicarse exclusivamente a su venta. Pero no se limitó a ser una agente más o menos rapaz, sino que también se atribuyó su autoría. Mientras Walter se pavoneaba vendiendo cuadros a las estrellas de Hollywood (Kim Novak, Natalie Wood, Joan Crawford y Jerry Lewis entre ellos), su mujer permanecía encerrada en casa durante 16 horas diarias realizando aquellas obras que la crítica aborrecía, pero el público adoraba y por los que estaban dispuestos a pagar hasta 50.000 dólares. El engaño de Walter se mantuvo hasta que una noche en una fiesta alguien le preguntó si ella también pintaba como su marido. La dependencia económica y el maltrato psicológico al que estaba sometida provocó que la mentira no fuese desvelada hasta que se divorció de Walter y contó toda la verdad en un programa de radio. Para dejar claro quién era el verdadero artista le retó a pintar un cuadro en una plaza de Nueva York: Walter ni siquiera se presentó. Carecía del más mínimo talento para la pintura, su punto fuerte era embaucar. Tim Burton, fan irredento de la obra de Keane, como queda patente en el diseño de muchos de sus personajes, contó su historia en la película Big eyes.


Jason Pollock con Lee Krasner. Ella pintaba antes que él (se llamaba Leonore, pero cambió a un andrógino Lee para poder vender), le presentó a los agentes de arte, a gente influyente... y lo cuidó. Pasó a la historia como "la mujer de Jason Pollock". Foto: Cordon

- Lee Krasner: la pintora que acabó siendo "la mujer de Jason Pollock"

Quién. Lee Krasner (Estados Unidos, 1908-1982), pintora expresionista

Cómo fue silenciada. Cuando Krasner y Jason Pollock se conocieron ella era la artista reputada. No lo había tenido fácil. Durante su formación, su maestro, el prestigioso Hans Hoffman, no tuvo ningún rubor en decirle cosas como "es una obra tan buena que nadie sabría que fue realizada por una mujer". Probablemente él incluso lo consideró un halago. En los años cuarenta Krasner exponía al lado de artistas que nadie pone en duda, como Rothko o De Kooning. Pero firmando como L.K, para que nadie pensase que era una mujer, algo desgraciadamente común a lo largo de la historia que la llevó a cambiar definitivamente su nombre de Leonore a Lee, mucho más andrógino. A los artistas americanos del expresionismo abstracto no les gustaba compartir espacio con sus colegas femeninas. Toleraban a las pintoras siempre que ellas se centrasen en paisajes, bodegones y retratos, pero, pensaban, que aquellos trazos vigorosos en lienzos de gran formato eran terreno acotado para su virilidad. En una de esas exposiciones fue donde Lee conoció a Pollock. Ella ya era una artista consagrada y él un aspirante a genio, pero a partir de ese encuentro ella abandonó la pintura para dedicarse por entero a él. Le presentó a todos sus contactos, lo introdujo en los círculos del arte moderno neoyorquino y lo cuidó: protegiéndole de sus excesos alcohólicos y su tendencia a la destrucción y llevándose sus golpes. De hecho, no eran infrecuentes las visitas de la policía tras alguna de sus peleas.

Tras la muerte de Pollock, Lee volvió a la pintura y poco a poco su nombre se fue reivindicando. La casa que compartieron en Long Island (Nueva York) es hoy la Pollock-Krasner House and Study Center, aunque en la mayoría de las guías turísticas sigue figurando como “la casa de Jason Pollock”.


Elizabeth Magie en 1936 con su inventó, aunque nadie se lo reconoció. Anspach Archives

- Elizabeth Magie: inventó el Monopoly, pero un hombre se llevó el mérito

Quién. Elizabeth Magie (Estados Unidos, 1866-1948), inventora.

Cómo fue silenciada. En 1904, Elizabeth Magie, poeta, escenógrafa e inventora patentó El juego de los propietarios. Se trata de un juego de mesa compuesto por calles y edificios que podían comprarse, venderse o alquilarse, pagar impuestos e ir a prisión. Lo acompañó de dos modos de juego: Prosperidad, en el que se premiaba que todos mejorasen su posición inicial, y Monopolista, en el que solo había una ganador que desplumaba a todos los demás. La idea de Magie era mostrar de una manera lúdica el efecto negativo de la especulación. El juego se convirtió en un éxito en los campus universitarios progresistas y las reglas se fueron modificando. Durante años el entretenimiento fue sufriendo cambios por parte de los jugadores. Tres décadas después, cuando la patente había expirado, uno de esos jugadores, Charles Darrow –dejando claro que era un fan del segundo modo de juego– lo vendió a Parker Brothers como propio y el nombre de Elisabeth Magie desapareció de su propia creación. Hasta que en los años setenta, como cuenta Mary Pilon en The Monopolists: Obsession, Fury, and the Scandal Behind the World’s Favorite Board Game, un litigio contra la poderosa empresa de juegos sacó a la luz que la patente de Magie era anterior a la de Darrow a pesar de que el nombre de él era el que figuraba en todos los Monopoly vendidos en el mundo. Y son muchos.


María Lejárraga junto a su marido, Gregorio Martínez Sierra, en 1920. El talento como escritora era de ella. Sin embargo, la mayoría de las obras las firmaba él.

- María Lejárraga: ella escribía; su marido lo firmaba y acumulaba fama y dinero

Quién. María Lejárraga (España, 1874-Argentina, 1974), escritora y dramaturga española.

Cómo fue silenciada. Escritora, feminista, socialista, contraria a la pena de muerte y la prostitución legal, diputada, políglota, agregada comercial en Suiza... El perfil de María Lejárraga parece el de una mujer contemporánea, pero desgraciadamente nació hace más de un siglo y a pesar de su mentalidad abierta y visionaria se vio obligada a pagar el peaje que le imponía su sexo. Lejárraga, escritora brillante, no pudo disfrutar del éxito del público ni de los halagos de la crítica porque sus obras fueron firmadas por su marido, el empresario y autor teatral Gregorio Martínez Sierra. Ella hacía el trabajo y él se llevaba el dinero, los premios y los aplausos. Entre las obras usurpadas se encuentra Canción de cuna, adaptada al cine por José Luis Garci en 1994. Tras la muerte de Gregorio y por razones económicas María reivindicó su voz en su autobiografía Gregorio y yo. Incluso hoy es imposible saber qué hay de cada uno en las obras firmadas por él. Pero estudios como el de Antonina Rodrigo y su biografía de la autora, María Lejárraga, una mujer en la sombra, dejan claro que la mayoría eran de María.



Sylvia Beach en la puerta de su icónica librería parisina, Shakespeare and Company, en 1959. Por ahí pasaban Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein, Man Ray, James Joyce... Getty

- Sylvia Beach: fundó la librería más icónica de París, pero la gloria se la llevó un hombre

Quién. Sylvia Beach (Estados Unidos, 1887 – París, 1962), librera y editora, entre otras grandes obras, del Ulises, de James Joyce.

Cómo fue silenciada. Los amantes de los libros tienen una cita obligada en París, en el 37 de la Rue de la Bûcherie. Allí se encuentra la librería Shakespeare and Company, bautizada así por su propietario George Whitman a mediados de los sesenta, y parada y fonda de grandes escritores. Eso dicen las guías de viaje y no mienten, aunque muy a menudo olvidan que esa librería es un homenaje a otra Shakespeare and Company, la fundada en 1919 por la estadounidense Sylvia Beach, situada primero en el 8 de la calle Dupuytren y de manera definitiva en el 12 de la Rue de l’Odeon, frente a otro templo literario de la Rive Gauche, La Maison des Livres, propiedad de su pareja, Adrienne Monnier. La inquieta Beach tardó poco en convertir su librería en el epicentro de la vida cultural parisina en el periodo de entreguerras. Por allí pasaban a diario artistas como Hemingway, F. Scott Fitzgerald, Djuna Barnes, Ezra Pound, Gertrude Stein, Man Ray y cualquiera que pintase algo en París. Pero sin duda su cliente más célebre fue James Joyce, quien debe gran parte de su éxito a su propietaria, porque cuando todas las puertas se cerraron para su Ulises, Beach, a pesar de su inexperiencia, arriesgó todo por editarlo: su dinero, su tiempo y su paciencia (sí, paciencia: lo único más complejo que la narrativa del irlandés era su carácter).

La llegada de los nazis a la ciudad provocó el éxodo de la mayoría de los artistas que habían dado esplendor a la ciudad y el cierre de la librería en 1941, cuando Sylvia Beach se negó a vender una copia del Finnegans Wake, de Joyce, a un oficial alemán. El militar, airado, prometió que volvería: apareció horas después acompañado de un grupo de soldados dispuestos a arrasar la librería. Pero cuando llegó ya no quedaba nada: Sylvia y sus amigos habían puesto su invaluable legado a buen recaudo y cubierto con pintura el cartel de la fachada, tal como recoge Shari Benstock en Mujeres de la Rive Gauche.Pocos días después Sylvia Beach fue detenida y recluida en el campo de concentración de Vittel. Tras ser liberada siguió viviendo en París, pero jamás volvió a abrir su adorada librería. Dos años después de su muerte el librero George Whitman renombró su negocio, –se llamaba Mistral por Gabriela Mistral– como Shakespeare and Company en homenaje a su adorada Sylvia, aunque lo que realmente ha conseguido es que la fama de su librería opaque a la original.


Lise Meitner trabajando con el Premio Nobel de Química Otto Hahn en 1920. A ella no se le reconoció su labor hasta 1982, cuando ya llevaba muerta 12 años. Foto: Getty

- Lise Meitner: descubrió la fisión nuclear, pero un hombre se llevó el mérito y el Nobel de Química

Quién. Lise Meitner (Austria, 1878 - Reino Unido, 1968), física austríaca.

Cómo fue silenciada. Meitner estudió física en un momento en el que las mujeres tenían un acceso prácticamente nulo al mundo de los laboratorios, lo que la llevó a trabajar en un sótano al margen del resto de los estudiantes. Incluso utilizó los baños de un restaurante para sus experimentos. Durante tres décadas trabajó junto al químico Otto Hahn. Entre los descubrimientos de Meitner se encuentra el fenómeno físico por el cual la desaparición de un electrón interno de un átomo causa la emisión de un segundo electrón, un fenómeno que recibe el nombre de Efecto Auger porque el francés Pierre Victor Auger llegó a la misma conclusión que Meitner….dos años después.

No fue el único momento amargo de su carrera. La persecución nazi la obligó a fugarse a Suecia, desde donde siguió trabajando con Hahn. Sus experimentos en colaboración con el sobrino de Hahn, Otto Frisch, la llevaron a identificar la fisión nuclear, un hito que le otorgó a Hahn el Premio Nobel de Química. El nombre de Lise ni siquiera fue mencionado. Unos opinan que la razón fue la persecución que sufrían los judíos en Europa, pero los más opinan que se debió a su sexo.

En 1982 fue agasajada con un honor que no ha sido otorgado a ninguna otra mujer: el elemento 109 de la tabla periódica fue bautizado con su nombre, meitnerio.


Lilly Reich, en 1930. Realizó junto con su pareja, entre otras obras, la famosa silla Barcelona. Sin embargo, solo figura como autor Mies Van der Rohe.

- Lilly Reich: una de las grandes diseñadoras de interiores marginada por la larga sombra de su pareja, el arquitecto Mies Van der Rohe

Quién. Lilly Reich (Alemania, 1885-1947), diseñadora alemana.

Cómo fue silenciada. Aunque empezó como diseñadora de moda no tardó en pasarse al diseño de interiores, donde consiguió sus mayores éxitos gracias a su estilo revolucionario y vanguardista. Durante una década dirigió su propio estudio, en el que realizaba proyectos de diseño interior y artes decorativas. Antes de los treinta se convirtió en la primera directora de la Deutsche Werkbund y en una de las pocas mujeres que formaba parte de la Bauhaus.Pero poco después se unió con el arquitecto Mies Van der Rohe en una relación sentimental y laboral que terminó con su aportación profesional fagocitada por el genio. Ambos realizaron conjuntamente el Pabellón Alemán de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, que incluía piezas de mobiliario como la icónica silla Barcelona. Su autoría se atribuyó única y erróneamente a Van der Rohe a pesar de que ni antes ni después de colaborar con Lilly había realizado ninguna pieza de mobiliario. Antes, durante y después de Van der Rohe, fue una de las diseñadoras europeas más activas y una de las impulsoras del diseño racional en el siglo XX, aunque la historia prefiere pensar en ella como una simple ayudante del genio.

Para subsanar este olvido, en 2018 la Fundación Mies van der Rohe creó la beca Lilly Reich para la igualdad en la arquitectura, “en reconocimiento al legado arquitectónico de Lilly Reich, pareja de Ludwig Mies van der Rohe en la concepción y ejecución del Pabellón Alemán de Barcelona en 1929, relegada a un segundo plano, si no inexistente, en el relato y en la memoria de esta obra capital en la historia de la arquitectura”. Sin embargo, la silla Barcelona sigue comercializándose como una obra de Van der Rohe.


Elsa von Freytag en 1915: cabaretera, dadaísta, bailarina, pintora, modelo... Foto: Getty

- Elsa von Freytag: la mujer tras el inodoro más famoso del mundo (o sea, 'La Fuente', de Duchamp)

Quién. Elsa von Freytag (Polonia, 1874-París, 1927), artista multidisciplinar y entregada agitadora.

Cómo fue silenciada. A pesar de la libertad que parecía respirarse a principios del siglo XX, los ismosfueron un entorno bastante hostil para las mujeres. El dadaísmo no fue una excepción. Elsa von Freytag había nacido en una familia noble de Europa. Antes de los 18 ya se había sumergido en la vida de los cabarets berlineses de los años 20 lo que le proporcionó una visión de la vida libérrima y una sífilis que la persiguió siempre. Fue poeta, bailarina, pintora, escultora, performer y modelo. Precursora del arte encontrado –elevar figuras cotidianas a obras artísticas–, ejerció desde su domicilio del Village neoyorquino de foco irradiador del dadaísmo, porque ella misma era dadá. Se casó tres veces y fue amante de Djuna Barnes. Marcel Duchamp dijo de ella: “Elsa no es futurista, es el futuro”. Fueron íntimos amigos y es probable que ella le haya regalado sin saberlo su objeto más célebre: La Fuente, el urinario ordinario que escandalizó al mundo del arte cuando Duchamp lo presentó en 1917 a una exposición que organizaba la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York. La alarma saltó cuando en 1982 se encontraron unas cartas de Duchamp a su hermana en las que escribía: “Una amiga, empleando el seudónimo de Richard Mutt, me envió un urinario de porcelana a modo de escultura para ser expuesto; como no tenía nada de indecente, no había ningún motivo para rechazarlo”. Durante un tiempo se creyó que era una broma privada, pero más datos recopilados, así como el exhaustivo trabajo realizado por Irene Gammel en Body Sweats: The Uncensored Writings of Elsa von Freytag-Loringhoven, respaldan la teoría de que La Fuente fue idea de Elsa von Freytag. La baronesa murió en 1927 sola, sin haber recibido ningún reconocimiento en vida. Fue una de las personalidades más intensas y burbujeantes de su tiempo, pero es difícil encontrar su nombre en la abundante bibliografía de la época. Era demasiado dadaísta para el dadá.

Fuente: elpais.com

jueves, 7 de marzo de 2019

DEL PUENTE BROOKLYN A LA LUNA: CUATRO INGENIERAS QUE HICIERON HISTORIA


Margaret Hamilton junto al código del software de navegación que desarrolló para el Apolo 11. Crédito: Wikimedia Commons



ISABEL RUBIO ARROYO | Tungsteno

El puente de Brooklyn está en pie gracias a una mujer. Otras fueron precursoras del wifi o hicieron posible que el hombre llegara a la Luna. A pesar de ser artífices de algunos grandes inventos e hitos, las ingenieras siempre han quedado desplazadas a un segundo plano o relegadas al anonimato. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, recordamos los logros de cuatro ingenieras que han protagonizado la historia de la tecnología humana.
Emily Warren Roebling (1843–1903)

Dos décadas antes de que una mujer se graduase por primera vez en una ingeniería en Estados Unidos, Emily Warren Roebling supervisó la construcción de una de las grandes obras monumentales de Nueva York: el puente de Brooklyn. En un principio el encargado de la obra era su suegro, el destacado ingeniero civil John Augustus Roebling. Pero tras su muerte, la construcción quedó en manos de su esposo, Washington Roebling, que desarrolló el síndrome de descompresión debido al uso pionero de cajones neumáticos para la cimentación del puente y quedó postrado en cama.

Warren se convirtió entonces en la primera mujer ingeniera de campo. Dirigía las obras con las indicaciones que le daba su esposo y en su tiempo libre estudiaba ingeniería civil. Se hizo cargo de la finalización del puente y el día 24 de mayo de 1883, fue la primera en cruzarlo ante la atenta mirada de centenares de personas. Se subió a un carruaje acompañada de un gallo —símbolo de la buena suerte— en la orilla de Brooklyn y recorrió los 80 metros que le separaban de Manhattan por el East River. Tras su construcción, Warren se dedicó a escribir ensayos sobre la defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad en el matrimonio.




Emily Warren Roebling dirigió las obras de construcción del Puente de Brooklyn. Crédito: Wikipedia
Beulah Louise Henry (1887–1993)

Con 110 invenciones y 49 patentes registradas, la estadounidense Beulah Louise Henry es considerada una de las inventoras autodidactas más prolíficas de la historia. Ya de niña realizaba modelos y diseños con herramientas y aparatos domésticos. Fue apodada en la década de 1930 como Lady Edison en analogía con Thomas Alva Edison. Entre las máquinas que construyó, destacan una de escribir capaz de realizar varias copias, otra para fabricar helados y una que permite coser sin bobinas.

También creó una muñeca con radio incorporada, unas esponjas infantiles rellenas de jabón, el paraguas de diferentes colores y un bolso de mano con cubiertas intercambiables para poder usarse combinando ropa de diferentes tonos. Gran parte de sus inventos se centraban en los nuevos hábitos de la clase media estadounidense, cada vez más interesada en la moda, el aseo personal o el entretenimiento de los más pequeños. Henry llegó a crear dos empresas en Nueva York y fue consultora de diversas empresas que utilizaron sus creaciones, como la Compañía Internacional de Muñecas.




Beulah Louise Henry, una pionera de la innovación con una actividad inventora comparada a la de Edison. Crédito: Wikimedia Commons
Hedy Lamarr (1914–2000)

Hedwig Eva Maria Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr, destacó en el siglo XX por su faceta como actriz. Rodó más de 30 películas, fue considerada "la mujer más hermosa del mundo" por el director Max Reinhardt y protagonizó el primer orgasmo de cine en un filme no pornográfico (Éxtasis, 1933). Pero esta mujer austriaca, que abandonó sus estudios de ingeniería atraída por el cine, fue mucho más que una estrella de Hollywood. Fue la coautora de la tecnología en la que se basa el wifi moderno.

Lamarr, que huyó de un marido que la controlaba a Estados Unidos, se dio cuenta de que las señales que guiaban por radio a los torpedos de la Armada de EE UU eran fácilmente interceptados y bloqueados por el ejército alemán. Una tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, estaba sentada al piano con el compositor vanguardista George Antheil. Tuvo la idea de aplicar las técnicas musicales de Antheil al control remoto de los misiles bélicos. Así nació el sistema de comunicaciones denominado "técnica de transmisión en el espectro ensanchado", que consistía en emitir a diferentes frecuencias y en el que hoy en día se basan todas las tecnologías inalámbricas actuales como el wifi, el GPS o el Bluetooth. En su honor, se instauró la celebración del Día del Inventor el 9 de noviembre (fecha de su nacimiento) en Alemania, Austria y Suiza.




El ingenio de la famosa actriz Hedy Lamarr está detrás del desarrollo de la tecnología wifi. Crédito: Wikimedia Commons
Margaret Hamilton (nacida en 1936)

Neil Armstrong y Buzz Aldrin fueron los primeros seres humanos en poner un pie en la Luna en 1969. Pero esta hazaña no habría sido posible sin el trabajo de una mujer: Margaret Hamilton. Con solo 33 años, dirigió el diseño del programa informático que utilizaron los ordenadores de las naves de la misión Apollo 11.

Hamilton estudió matemáticas con una mención en filosofía y aprendió a programar por su cuenta. Llegó a convertirse en la directora de la división de ingeniería de software de MIT. De hecho, fue la primera en acuñar el término "ingeniería de software". Por aquel entonces, la programación estaba a cargo de mujeres, ya que se equiparaba a la mecanografía al ser una labor que se realizaba con tarjetas perforadas aparentemente mecánica. Pero en este proyecto, el trabajo incluía también el desarrollo y el diseño del software.

Al frente de su equipo, fue la responsable del software de detección y recuperación de errores instalado tanto en el módulo del comando de la nave como en el de aterrizaje lunar. Unos minutos antes de alcanzar el "Mar de la tranquilidad", el ordenador de abordo, sobrecargado por la multitud de tareas que estaba acometiendo, empezó a lanzar mensajes de error. Con el sistema de protección de reinicio diseñado por Hamilton, que permitía interrumpir tareas incompletas, reiniciarse y acometer las tareas más prioritarias, Armstrong pudo culminar el alunizaje del Apolo 11 de manera segura. Fue el ingenio de una mujer, el que permitió dar un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la Humanidad.



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Tungsteno es un laboratorio periodístico que explora la esencia de la innovación. Ideado por Materia Publicaciones Científicas para el blog de Sacyr.


viernes, 1 de marzo de 2019

El bebé más pequeño del mundo deja el hospital: nació en agosto y pesó 268 gramos.


El niño nació en agosto con tan solo 268 gramos y estuvo en incubadora en el hospital de la Universidad de Keio hasta esta semana, cuando le dieron el alta con 3.238 gramos.

El pequeño nació en agosto en un hospital de Tokio, donde se le debió realizar un procedimiento de urgencia a su madre. Desde aquel momento y hasta esta semana el pequeño que llegó al mundo pesando tan solo 268 gramos estuvo en una incubadora donde era controlado las 24 hs. del día. 

El médico a cargo, Takeshi Arimitsu, destacó que aunque se trataba de un caso “de mucho riesgo“, el éxito demuestra “que hay posibilidades de que el bebé salga del hospital pese a nacer muy pequeño“. El éxito de la situación fue informado a los medios en un comunicado redactado por los médicos, donde se confirmaba que “tras cinco meses de cuidados intensivos en el servicio de neonatología, el bebé pesa 3,2 kilos, unos 3.238 gramos”.

La madre del niño, quien no quiso hacer público su nombre, expresó su “felicidad por verlo tan grande” aunque confesó que en muchas oportunidades tuvo miedo “de no saber si podría sobrevivir“.

Este no es el primer caso con una externación positiva, ya que ha habido precedentes de salida del hospital en buena salud de bebé de varones nacidos con un peso menor al de 300 gramos, siendo este el cuarto caso de la última década en Japón (en 2009 (297 g.), 2011 (294 g.) y 2015 (289 g.)).

Según confirmaron desde la Universidad de Keio, se trata del niño más pequeño en sobrevivir a un parto prematuro, un récord que hasta ahora ostentaba un bebé nacido en Alemania en 2009 con 274 gramos de peso.

El término de “peso muy bajo al nacer” es utilizado para describir a bebés que nacen con un peso menor a los 1,500 gramos. Los bebés que nacen con pesos muy bajos parecen más pequeños que los bebés que nacen con peso normal. Al mismo tiempo, la cabeza de un bebé que nace con un peso muy bajo suele parecer más grande que el resto del cuerpo y, por lo general, tienen cuerpos extremadamente delgados, con muy poca grasa corporal.