lunes, 1 de octubre de 2018

20 carteles icónicos de la historia del cine.


Los amantes del séptimo arte y de las artes visuales saben que el éxito de una película puede estar muy ligado a su cartel. Algunos de ellos, se han convertidos en emblemas para más de una generación. Seguro que ya conoces estos 20.

Un cartel puede ser beneficioso o perjudicial para una película.
Normalmente, son imágenes promocionales que apelan a lo seguro mostrando a los actores más populares del reparto o a parte del elenco. Pero en ocasiones el arte supera a lo establecido con carteles con una composición y un mensaje tan bien comunicado que son más famosos que el propio film.
Estas obras han logrado quedar inmortalizadas en la mente de su audiencia y es la primera imagen que salta a la mente al nombrar las películas que promocionan.
Por su estética, su forma de captar la esencia de un film y por su capacidad de cautivar, se han convertido en iconos.
Tiburón (1975)
Tiburón
43 años han pasado desde el estreno de Tiburón, pero su cartel se mantiene como uno de los mejores jamás creados.
Con una estética bastante limpia, muestra al monstruo marino en un tamaño sobrenatural a punto de atacar a una víctima que no sospecha el peligro.
Más allá de los pocos elementos usados y de la claridad de su diseño, es la capacidad que tiene de transmitir emociones lo que lo convierte en una obra de arte. Después de todo, fue una imagen que logró aterrorizar a toda una generación.

E.T., el extraterrestre (1982)

E.T., el extraterrestre
El film de Steven Spielberg es un clásico de ciencia ficción, pero es su cartel lo que inunda la mente de la audiencia al pensar en el largometraje.
Está cargada de simbolismo, a través de una imagen donde solo se aprecian una cantidad limitada de elementos. El diseño original está inspirado en la obra que se sitúa en el techo de la Capilla Sixtina.

Alien: el octavo pasajero (1979)

Alien: el octavo pasajero
El minimalismo se hace presente en este cartel. Muestra solo un huevo frente a un fondo negro. El huevo se está rompiendo y de él sale una luz verde brillante que se combina con el color usado para el título de la película.
Con solo estos elementos, la composición logra captar la atención de la audiencia y transmitir misterio y terror, que es lo que luego se observa durante todo la obra.

El Padrino (1972)

El Padrino
Sencillo, clásico, y capaz de transmitir el horror y el estilo que describía a la mafia. El cartel de El Padrino muestra a Marlon Brandon interpretando a Don Corleone, vistiendo un esmoquin negro que se mezcla con el fondo oscuro.
Transmite el aire de misterio y zozobra que inunda el mundo del cual se habla en la trama.

El silencio de los corderos (1991)

El silencio de los corderos
Una simple imagen del rostro de Jodie Foster es capaz de causar pavor. A pesar de su sencillez, está cargado de detalles que comunican y apelan al simbolismo.
El rostro de Foster emblanquecido y su boca sustituida por la famosa polilla que cuenta con una calavera dibujada en su cuerpo, anuncian una historia perturbadora.

Regreso al futuro (1985)

Regreso al futuro
Un cartel en el que no escasean los elementos. La imagen promocional de Regreso al Futuro muestra a Michael J. Fox, con su atuendo mítico de la década de los 80’s.
También se ve el DeLorean y el camino de fuego que dejan a su paso. Para jugar con el concepto del tiempo, se ve a Fox mirando su reloj.

Parque Jurásico (1993)

Parque Jurásico
Una imagen elegante para presentar una aventura de ciencia ficción y dinosaurios. El cartel de Parque Jurásico muestra el logo del parque sobre un fondo negro.
El minimalismo dio buenos resultados, y creó una imagen indeleble en la mente de la audiencia.

Scream: vigila quién llama (1996)

Scream: vigila quién llama
Un cartel que se inspira en la estética usada por Hitchcock en su film Psycho. La imagen muestra un close up del rostro horrorizado de Drew Barrymore.
Tiene una estética limpia y atrae la atención con el juego de colores que utiliza: una imagen oscura, cargada de sombras y casi en blanco y negro, donde solo resalta el tono azul brillante de los ojos de Barrymore.
Su expresión de terror se asocia con el film décadas después del estreno de la película.

Los cazafantasmas (1984)

Los cazafantasmas
La película es, por sí misma, un icono de la cultura pop. Logró inmortalizar no solo su trama, sino también su slogan “¿a quién llamarás?”, y los trajes usados por sus personajes principales.
Pero, más allá de eso, el cartel logró captar la atención contrastando el logo frente a un fondo negro. La imagen de un fantasma dentro de la señal de prohibido se ha mantenido intacta en la mente colectiva a pesar de los años.

La naranja mecánica (1971)

La naranja mecánica
Diferente al resto de los carteles, la imagen promocional de esta película de Stanley Kubrick destaca sobre un fondo blanco.
En el medio, una figura en forma de pirámide de donde sale el personaje principal con una expresión que representa a la perfección la patología que desarrolla en escena.
El film fue el centro de una controversia en los medios de comunicación y, como consecuencia, Kubrick prohibió su lanzamiento. Por ello, el póster se mantuvo por mucho tiempo como el único elemento visual que acompaño el título en la mente de la audiencia.

La semilla del diablo (1968)

La semilla del diablo
El elemento predominante en este póster es el rostro de Mia Farrow, que interpreta al personaje principal.
El perfil de Farrow ocupa gran parte de la imagen promocional, con una expresión neutral y con sombras verdes sobre ella. En el centro se observa la silueta de un carro de bebé sobre una superficie rocosa.
La imagen comunica lo justo. Sin profundizar el contexto, deja claro el tono de misterio y horror que predomina en la película, y la lucha familiar que está presente durante toda la trama.

Desayuno con diamantes (1961)

Desayuno con diamantes
Quizás la imagen más icónica que se tiene de Audrey Hepburn. Y todo se lo debe a este cartel. Cargada de diamantes, con guantes negros, y una expresión pícara sobre su rostro.
Audrey Hepburn personificó a la perfección el deseo de pasar de una chica común, a una chica de sociedad. El cartel, con solo una imagen de ella, hizo justicia a la trama de la película.

El graduado (1967)

El graduado
Comunicar acciones y sensaciones a través de una imagen no siempre es una labor sencilla.
El cartel de El Graduado lo logró al plasmar la seducción a través de una fotografía elegante. Muestra al personaje principal de la película frente a una pierna de mujer. Resume en gran medida la historia que cuenta el film.

Pequeña Miss Sunshine (2006)

Pequeña Miss Sunshine
Una imagen en la que predomina, igual que en la película, el uso del color amarillo. Pero más allá de las tonalidades, el cartel muestra movimiento, humor y un poco del caos familiar que se narra en la historia.

El exorcista (1973)

El exorcista
Una película de terror con un cartel que transmite misterio. La imagen está sacada directamente de una escena que se incluye en el film.
Está compuesta por una silueta bajo la luz de un faro y muestra el momento en el que el padre Karras llega a la casa donde tiene que enfrentarse a mismísimo demonio. El cartel fue diseñado por Bill Gold.

Lo que el viento se llevó (1939)

Lo que el viento se llevó
Un cartel que ha inspirado muchas portadas de historias de romance. La imagen promocional de Lo que el viento se llevó está grabada incluso en la mente de personas que no han visto nunca la película.
Comunica el deseo entre los protagonistas, que resaltan frente al resto de los elementos. Al fondo se observa la silueta de Atlanta en llamas.

La Red Social (2010)

La Red Social
Un cartel sencillo, pero dramático. La imagen utilizada para promocionar la película basada en Mark Zuckerberg muestra en primer plano el rostro de Jessee Eisenberg, que representa el papel protagonista.
La foto de Eisenberg se oculta detrás del slogan del film “you don’t get to 500 million friends without making a few enemies” (no llegas a tener 500 millones de amigos, sin hacer algunos enemigos).
El cartel combina dos artes dentro de una sola composición: la fotografía y la tipografía. Cierra con el título de la película en un tamaño mucho más pequeño y con la fuente que utiliza Facebook en su logo.

El señor de la guerra (2005)

El señor de la guerra
Un cartel sencillo pero que cumple su objetivo. Presenta un primer plano del rostro de Nicholas Cage sobre un fondo blanco.
Lo que parece una imagen corriente del actor, sorprende con un giro lleno de ingenio cuando se logra apreciar que la imagen está compuesta por balas de diversos tamaños.

La cosa (1982)

La cosa
Lo más llamativo de este cartel es que su creador, Drew Struzan, no sabía mucho sobre la película al hacerlo. Sin embargo, entregó un trabajo que aún hoy se considera un icono a pesar de haber sido realizado en solo 24 horas.
Como era de esperar, la escena plasmada en el cartel no aparece en el film.

Miedo y asco en Las Vegas (1998)

Miedo y asco en Las Vegas
La estética de este cartel difiere mucho de la del resto. De hecho, es un arte cargado de surrealismo, con un estilo extravagante. Sin embargo, va de la mano con la película y la historia que inspiró al film.

viernes, 28 de septiembre de 2018

“El Flautista de Hamelín”, un hombre encanta a los mapaches en los bosques de Nueva York


Al mejor estilo de la fábula de “El Flautista de Hamelín”, un hombre encanta a los mapaches en los bosques de Nueva York, Estados Unidos.

Todo comenzó cuando Eddy Lawrence, un joven músico, junto a un amigo decidieron ir a un bosque de Nueva York en Estado Unidos el 20 de este mes.

El estadounidense llevó consigo su flauta nativa americana y nunca se imaginaron que iban a vivir un inusual momento.





Cuando Lawrence comenzó a tocar, en cuestión de minutos, empezaron a aparecer varios mapaches atraídos por su música.

En menos de cinco minutos logró reunir, al menos, más de 20 de estos pícaros animales alrededor del nuevo flautista pero de Nueva York.

Aquí te dejamos el curioso video que grabó el amigo de Eddy y lo publicó en su cuenta personal de Facebook:



Fuente: radiomitre.cienradios.com

jueves, 27 de septiembre de 2018

Encuentran momias de un caribú y un lobo de finales de la Edad de Hielo.


por Alec Forssmann

Los especímenes, de más de 50.000 años de antigüedad, fueron descubiertos durante unas operaciones mineras en el territorio del Yukón, en el noroeste de Canadá

Los restos momificados de un ternero de caribú y de un cachorro de lobo, ambos de más de 50.000 años de antigüedad según la datación por radiocarbono, fueron descubiertos en junio y julio de 2016 respectivamente, durante unas actividades mineras en busca de oro en Klondike, una región del territorio del Yukón, en el noroeste de Canadá, según reveló la semana pasada el Gobierno del Yukón en un comunicado


El espécimen de caribú conserva prácticamente la parte delantera del cadáver, incluyendo la cabeza, las dos extremidades delanteras, los músculos, la piel y el pelo; fue descubierto en un sitio que contiene un lecho de ceniza volcánica de unos 80.000 años de antigüedad, por lo que el tejido momificado del mamífero es de los más antiguos del mundo. 



El espécimen de lobo se encuentra excepcionalmente bien conservado, incluyendo la cabeza, las patas, la piel, el pelo y la cola. "Son especímenes de unas especies que sobrevivieron al final de la Edad de Hielo y que hoy son una parte fundamental del paisaje del Yukón, y por lo que sabemos este es el único lobo momificado de la Edad de Hielo que se ha encontrado en el mundo", indica Grant Zazula, el paleontólogo principal de la investigación.



lunes, 24 de septiembre de 2018

Joven indonesio sobrevivió 48 días a la deriva en alta mar.



Un joven indonesio sobrevivió 48 días a la deriva en alta mar en una trampa flotante para peces, hasta que lo rescató un barco carguero a más de 2.000 kilómetros de distancia en aguas de Guam y lo dejó en Japón, informaron hoy fuentes oficiales.

El diplomático Fajar Firdaus, del consulado de Indonesia en Osaka (Japón), confirmó a Efe por teléfono que Aldi Novel Adilang, de 19 años, se encuentra en buen estado, junto a su familia en su localidad de origen, Wori, en la provincia de Célebes del Norte.


Aldi trabajaba en una plataforma flotante de madera para capturar peces situada a unos 125 kilómetros de la costa de Célebes del Norte cuando se rompió el cabo que sujetaba la estructura el 14 de julio pasado y fuertes vientos le empujaron hacia el norte.

El joven vivía en la plataforma y entre sus cometidos estaba el mantenimiento de la iluminación dispuesta como cebo para atraer la pesca, una labor solitaria en la que solo se encontraba con otras personas una vez a la semana cuando iban a recoger el pescado y dejar provisiones.


La estructura carecía de motor, por lo que se movía a la deriva, pero el indonesio tenía una radio que alimentaba con energía solar y con la que intentó contactar con al menos diez barcos con los que se cruzó.


Al final, el carguero MV Arpeggio, con bandera de Panamá, interceptó la señal y lo rescató el 31 de agosto en aguas de Guam.


El salvamento no fue fácil porque había una fuerte marejada que impedía al navío acercarse demasiado ante el riesgo de destruir la plataforma de madera, por lo que el náufrago debió agarrarse a un cabo que le lanzaron y saltar al agua.


"El capitán del barco que lo rescató dijo que estaba tan débil cuando lo encontraron que no podía levantarse por la extenuación", dijo el diplomático Fajar.


El buque carguero lo desembarcó en Japón y Aldí regresó a Indonesia el 8 de septiembre.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Alicia en el país de las maravillas, todo sobre el libro de fantasía más leído de la historia.


Conoce toda la verdad sobre Alicia en el país de las maravillas. Hacemos un repaso del libro, de su autor, de sus protagonistas, de las películas que han salido y hasta del merchandising más curioso de la franquicia de Disney.


Hace poco se cumplieron 150 años del lanzamiento del libro de literatura infantil Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, considerado por muchos el mejor libro de fantasía de todos los tiempos. La mente sin ataduras literarias de un escritor novel y su amor por la pequeña Alicia Liddell fraguaron esta creativa y alocada historia única en su especie.


Libro de Alicia en el país de las maravillas, edición de A Firefly Books


Alicia en el País de las Maravillas: sinopsis

Este clásico de la literatura infantil empieza con la pequeña Alicia y su hermana mayor a la orilla de un río en la campiña inglesa, viendo pasar el tiempo, aburrida, sin que ocurra nada interesante. De pronto, Alicia ve pasar corriendo a un conejo blanco vestido con un chaleto y mirando un reloj de bolsillo mientras dice: ¡Ay! ¡Ay! ¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar! La pequeña no pudo resistir la curiosidad y persiguió al conejo a través de la pradera hasta una madriguera por la que desapareció.

Alicia se introdujo también por ella para dar con el conejo y preguntarle el porqué de su prisa. La interminable madriguera resultó ser una puerta a un mundo de fantasía bajo tierra en el que las cosas no son lo que parecen, en el que la lógica no existe y en el que todas sus concepciones preestablecidas se tambalean.

Alicia después de tomarse el contenido de un frasco que ponía “bébeme”. Ilustración original de John Tenniel

La joven Alicia, lejos de asustarse, adopta con total naturalidad su nueva realidad y navega por el nuevo mundo disfrutando de la compañía de animales que hablan, orugas que fuman, gatos sonrientes que desaparecen y aparecen a placer, sombrereros chalados, comidas mágicas que hacen crecer y menguar desproporcionadamente, y un reino de naipes gobernado por una desquiciada reina de corazones que ordena cortar la cabeza a todos cuantos se crucen en su camino.
Alicia en el País de las Maravillas: autor

Lewis Carroll, seudónido que usaba el reverendo Charles Dodgson para firmar sus libros, era profesor de matemáticas en el Trinity College de Oxford y nada tenía que ver con la literatura hasta que decidió transcribir un cuento que el mismo se inventó para entretener a las pequeñas hermanas Liddell en un día de excursión en barca por el Támesis.

Lewis Carroll (el reverendo Charles Dodgson). Fotografía de archivo

Antes de este libro y, a pesar de tener una mente privilegiada para contar historias de cosecha propia, Carroll no había escrito más que obras de matemáticas y ciencias. Su amor por las hemanas Liddell, y especial por la joven Alicia, todas hijas del decano de su universidad, desató tu mente aquella tarde de excursión dando como resultado uno de los relatos de fantasía más leído de la historia. Después de ver cómo se divertían las niñas con las alocadas vivencias de la protagonista de la historia, Carroll escribió a mano el relato, realizó el mismo unas entrañables ilustraciones y le regaló la obra a Alicia por Navidad, para que así su madre pudiera leérsela siempre que quisiera.

Pasados los años, Carroll, animado por sus amigos, contactó con Alicia ya adulta y le pidió la única copia manuscrita del cuento para publicar un libro y comercializarlo. En 1865 sale a la venta la primera edición de Alicia en el País de las Maravillas con el nombre Las Aventura de Alicia Bajo Tierra.

Las Aventuras de Alicia Bajo Tierra

El éxito inmediato del libro tras su publicación se achaca al desarrollo empático y a la liberación emocional de una sociedad victoriana caracterizada por la dura autodisciplina y la represión de cualquier instinto. Lo extraño de la situación es que hoy en día sigue siendo una de las obras infantiles más vendidas en todo el globo, en una sociedad sustancialmente diferente a la de la época.

La libertad sin estilos y formas preestablecidas de un escritor amateur encamina la historia magistralmente a un mundo onírico que le permite ignorar la lógica, y que convierte a este libro en una obra inigualable. Muchos años después de su lanzamiento, y debido a su enorme aceptación, Carroll publicó una segunda parte llamada Alicia a Través del Espejo que carecía de la frescura y creatividad sin barreras de la primera.


Volumen en formato popup que recoge los 2 libros de Lewis Carroll

La obra cuenta con situaciones divertidas, ingeniosas, chispeantes e hipnóticas, llenas de parodias y críticas a otras obras contemporáneas consideradas por Carroll intentos burdos y aburridos de adoctrinar a los niños en la restricción moral inglesa. La transformación inesperada de las escenas hacia realidades inimaginables pero alojadas en el subconsciente colectivo, ha hecho que este cuento dispare la imaginación de pequeños y no tan pequeños, que se divierten con la posibilidad de un mundo irracional e irreverente.

Muchos aseguran encontrar referencias al dualismo del Quijote de Cervantes y no son pocos los que consideran a Alicia en el País de las Maravillas la obra precursora del dadaísmo atribuído a La Metamorfosis de Kafka. Es ciero que obras de Kafka como El Castillo o El Proceso tienen muchas similitudes con la creación de Carroll, pero no creo que el ambiente depresivo de unas pueda compararse a la inocencia de la otra.


Alicia tomando el té con el sombrerero loco y la liebre marcera. Ilustración original de John Tenniel

El libro original tiene unas cuantas diferencias con el que conocemos actualmente, todas revisadas por el propio autor para hacer más entendible una historia creada en exclusiva para hacer feliz a la niña de sus ojos, Alicia Liddell. Las ilustraciones originales de Carroll también fueron sustituidas por las del artista gráfico John Tenniel, que contribuyeron en buena parte a su éxito, y que inspiraron la versión cinematográfica de Disney que a tantos niños a cautivado.
Alicia en el País de las Maravillas en el cine

Disney no pudo desechar la idea de llevar a la gran pantalla Alicia en el País de la Maravillas, presentando en 1951 uno de los mejores largometrajes de animación de la historia del cine. Ya en 1923, un Walt Disney de 22 años realizó una serie de historietas cortas basadas en los personajes de Carroll, que mezclaban dibujos con actores reales.

El proyecto fracasó estrepitosamente hasta que, tras fundar con su hermano Roy los estudios Disney Brothers, estos produjeron más de 40 historias de Aliciaque le reportaron las ganancias suficientes para la creación y distribución de su primer personaje original, el ratón Mickey.

Cortos animados de Alicia en el país de las maravilla realizados por Walt Disney en 1923

Muchos años y 12 largometrajes tuvieron que pasar hasta que Walt Disney pudo agradecer a Alicia en el País de las Maravillas los éxitos de su carrera profesional en forma de película. Desoyendo la tendencia a tratar la historia desde un punto de vista cómico, Disney creó un film que reinventaba la visión de Carroll y los personajes ilustrados de Tenniel, y que unía lo mejor de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a Través del Espejo. El cineasta conservó en la medida de lo posible la prosa original y añadió su propia forma de contar las cosas, orientada a una audiencia más familiar.


Ilustración de Alicia en el país de las maravillas de Walt Disney del año 1951

La película fue un fracaso en el año de su estreno, recibiendo muchas críticas desfavorables de incondicionales del libro. A pesar de eso, en 1968 la cinta es rescatada y venerada por una sociedad moderna que empatizaba con la producción inicial, llegando hasta nuestros días como una de las películas de animación más populares de todos los tiempos.

Tras ser testigos de muchas versiones cinematográficas insípidas de la obra de Carroll, recientemente hemos disfrutado de una acertada y psicodélica revisión de la versión de Disney de la mano de unos de nuestros directores fetiche, Tim Burton.

Personajes de la película de Tim Burton del 2010

Alicia en el país de las maravillas: merchandising

Aunque esto es solo una revisión del libro y no de la película, no hemos podido evitar adornarla con los productos promocionales que más nos gustan. El merchandising de Alicia en el País de las Maravillas cautiva a público de cualquier sector, edad, sexo y afición.
Esmalte de uñas Alicia en el País de las Maravillas

Set de esmalte de uñas Wonderland de Disney


Sellos WonderlandSellos para conmemorar el 150º aniversario del libro original de Carroll


Disfraz de Alicia

Disfraz original de Disney de Alicia

Tetera Alicia en el País de las Maravillas

Tetera de Alicia en el país de las maravillas con ilustraciones originales de John Tenniel

Taza Alicia en el País de las Maravillas


Taza inspirada en la hora del té de Alicia en el país de las maravillas


Peluches de Alicia en el País de las Maravillas

Peluches originales de Disney del sombrerero loco y de la reina de corazones

Aunque ya conozcas la versión de Disney, te recomendamos leer el libro y divertirte adentrándote en un mundo no lineal que se ríe de la vida, de la educación y de la mora.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Llega la Primavera, pero ¿por qué este año empieza el 22 de septiembre?


En el Hemisferio Sur solemos asociar el 21 de septiembre al comienzo de la primavera, pero no necesariamente siempre comienza ese día.

Pocas fechas admiten menos dudas que la que da inicio a la Primavera. ¿Quién se atrevería a poner en discusión que en el Hemisferio Sur comienza el 21 de septiembre? Muy pocos, salvo aquellos que realmente saben del tema. De hecho, desde la Astronomía se afirma que no necesariamente la estación vinculada con el amor empieza siempre el mismo día.

En rigor, la Primavera es un evento astronómico que en general se produce alrededor del 21 de septiembre, aunque no siempre se inicia en esa fecha. En 2018, por ejemplo, el equinoccio se dará el 22 a las 22:54. Un hecho que generará una estación más corta ya que el verano comenzará el 21 de diciembre.

La clave para comprender estas oscilaciones en los comienzos de las estaciones, está en saber qué es el equinoccio: el momento en el que el Sol se encuentra sobre el mismo plano que el Ecuador terrestre.

"La fecha y hora de este evento astronómico son los que se utilizan como referencia del comienzo de esta estación. En la jornada del equinoccio, las noches tendrán una duración similar en toda la Tierra, además el Sol saldrá exactamente por el este y se pondrá por el oeste", explican desde el Observatorio Astronómico de Córdoba.

El equinoccio ocurre dos veces en el año: marzo y septiembre. En una mitad del planeta comienza la primavera y en la otra, el otoño

Fuente: elpais.uy

sábado, 30 de junio de 2018

Cuál es el animal más misterioso de la literatura.


Fascinante recorrido por la historia del gato en la ficción y en la sociedad, El tigre en la casa de Carl Van Vechten es también una colección de chismes, prejuicios y hallazgos. 
 
Ana Prieto

Todo lo que siempre quiso saber sobre el gato, nunca se molestó en averiguar y le encantará aprender, se encuentra en el libro El tigre en la casa. Una historia cultural del gato, escrito por Carl Van Vechten en 1920 y publicado este año por primera vez en castellano.

Este autor de Iowa, más bien ignoto para el público de nuestro país, fue todo un personaje en la Nueva York de su tiempo. Novelista, ensayista, fotógrafo y mecenas de artistas negros durante el llamado “Renacimiento de Harlem”, fue además un redactor compulsivo de cartas, una prominente personalidad cultural, albacea de Gertrude Stein y, también, amante de los gatos. A ellos les consagró su séptimo libro, con doble dedicatoria: a la escritora y sufragista Edna Kenton, y a su gata Feathers, una cría cuando Van Vechten comenzó el proyecto y una inminente madre cuando lo terminó. “Mientras he estado escribiendo, Feathers ha experimentado la dentición, el amor y ahora pronto la maternidad”, observó. “Me hace sentir muy pequeño, muy poco importante. Lo que yo he hecho en catorce meses es casi nada comparado con lo que ella ha hecho”.

Organizado en trece partes –posible gesto de sorna hacia quienes se espantan ante ese guarismo como se espantan ante los felinos negros–, El tigre en la casa hace un recorrido delicioso por el lugar del gato en la cultura, dejando en claro desde un principio que al gato mismo le interesa muy poco esa cultura. “No llama al humano ‘animal inferior’, aunque sin duda lo ve así”, intuye Van Vechten.

La primera parte, “Contra el prejuicio popular”, es un alegato no tanto en favor del gato como en contra de las mentes superficiales que han sido capaces de reducirlo a la antípoda del perro, o a un rosario de apelativos trillados como “traidor”, “veleidoso”, “falso” o “individualista”. “Cada gato difiere en tantas formas como sea posible de cualquier otro gato en particular”, leemos. “Sí puede decirse que son todos soberanos, y la mayoría apasionados y místicos”.

En “Sobre sus rasgos”, Van Vechten entra de lleno en el análisis de esa soberanía que, incluso en los claustros científicos, ha sido interpretada como una manifestación de imbecilidad; como si la preferencia del gato por mantenerse al margen de la acción humana se debiera a cierta incapacidad natural para hacer inferencias o a una inhabilidad nata para seguir instrucciones: “La mayoría de los académicos juzga la inteligencia de un animal por su susceptibilidad a la disciplina, es decir, por su capacidad relativa de convertirse voluntariamente en nuestro esclavo”, dispara el autor. “En este tipo de competencia, por supuesto que el perro y el caballo se llevan todos los honores. No creo que porque el gato se rehúse a aceptar el yugo se pueda probar que es un animal sin inteligencia, más bien lo contrario: es demasiado inteligente para andar haciendo trabajo pesado o bufonadas”.

Todo gato es político 
Adorado por los antiguos egipcios, quemado en las hogueras de la Inquisición, ausente en los testamentos de la Biblia, talismán en el Japón, receptáculo de genios y demonios, portador de la fortuna y la desgracia, culpable hasta que se demuestre lo contrario o temido hasta la sumisión. ¿Hay sobre la faz de la tierra un animal más politizado que el gato? ¿Existe alguna otra bestia capaz de suscitar ideas y pasiones tan encontradas?

Nadie expone con demasiado entusiasmo o desprecio sus pareceres sobre los conejos o los canarios. Sobre los gatos, en cambio, todos tenemos un criterio formado. Su historia registrada, que comenzó donde lo hicieron las grandes civilizaciones, prueba que nunca pasaron desapercibidos. “Muchos animales tienen un papel preponderante en la mitología y las religiones, pero pareciera que ningún otro está tan íntimamente ligado a ritos arcanos de varias épocas” apunta Carl Van Vechten. “Reverenciado por los sacerdotes de Egipto, cercano a las brujas de la Edad Media, compañero de san Ivo y santa Gertrudis, ‘el más gentil de los místicos’, sagrado para santa Marta en Sicilia, amigo de Mahoma, símbolo del tiempo en China y veleta del clima en Escocia e Inglaterra, las silenciosas patas almohadillas del gato se pasean por el folclore y las leyendas de Europa, Asia y África, que lo consignan sea con asombro o espanto, sea con ternura o veneración”.

El papel del felino Con erudición y agudeza, Van Vechten da cuenta del rol del gato en el folclore (“En todos los idiomas son tan copiosas las alusiones al gato como las grosellas en una buena tarta de frutas”); en las leyes (“En 1818 se emitió un decreto en Ypres, Flandes, que prohibía que se arrojaran gatos desde edificios altos en un espectáculo navideño); en el teatro (“La presencia de un gato en el escenario suele alegrar a la audiencia, más allá del estado de ánimo predominante en la obra); en la música (“La verdad sea dicha, las cuerdas de violín nunca han sido de tripas de gato sino de oveja y cordero”); en el arte (“Los primeros egipcios, los chinos y otros orientales han hecho mejor arte con el gato que nadie, por la simple razón de que rara vez han intentado dibujarlo o moderarlo de manera realista”) y en la ficción, donde elogia especialmente la novela Blind Alley de W.L. George (publicada, incidentalmente, casi al mismo tiempo en que Van Vetchen escribía el ensayo que nos ocupa), porque allí y por primera vez, “el gato emerge como crítico y filósofo y como un verdadero ser superior respecto de los humanos”.

Capítulo aparte merece también la relación del gato con los poetas, y el autor eligió empezar con una alusión al hoy polémico criminólogo y médico italiano Cesare Lombroso, quien, para ejemplificar la locura que contamina a los genios, citó el caso de Charles Baudelaire y los tres poemas que eligió dedicarle a los gatos. “Pero si tres poemas bastaran para mandar al manicomio al autor de Las flores del mal, a madame Deshoulières, que escribió más de una docena, a Heinrich Heine y a Joseph Victor von Scheffel, ¡se los tendría que amarrar con camisa de fuerza y aplicarles la cura el agua!”. También, sin duda, al propio van Vechten, para quien nadie como Baudelaire comprendió en profundidad el verdadero significado del felino más pequeño.

Hacia el final, el escritor regala una nómina de literatos que han amado a los gatos, acompañada de ciertos dardos contra aquellos excéntricos que prefirieron no rodearse de ellos, como Guy de Maupassant (“no los entendía ni le agradaban”), o que en cambio los quería más que a los seres humanos, como Samuel Butler. Y elige culminar el manuscrito no con un epílogo, sino con una “Apoteosis”, en la que afirma que si los hombres y las mujeres se volvieran más felinos, la raza humana se salvaría. “Ciertamente se acabarían las guerras, porque los gatos no lucharán por un ideal colectivo, dado que no tienen fe en los ideales colectivos, aunque puede ocurrir que un único gato luche hasta la muerte por sus ideales”. Y esto, acentúa el autor, sin pisotear jamás los derechos de otro gato.

Con una excelente traducción de Andrea Palet, y preciosas ilustraciones minúsculas de Krystopher Woods, El tigre en la casa es un libro imprescindible para quienes aman a los gatos. Sin embargo, harían bien en leerlo también quienes los suelen acusar no ya de encantamientos y desgracias, pero sí de indiferencia, soberbia y las alergias que padecen. El gato es, sencillamente el gato; un ser sigiloso e insondable que “obliga a su amigo humano a aceptarlo en sus propios términos”.

Fuente: clarin.com