miércoles, 5 de julio de 2017

“Los otros animales también sienten y piensan”.



Carl Safina, doctor en Ecología Marina y Filosofía, presidente fundador de la oenegé Safina Center


61 años. Neoyorquino. Investigo y soy profesor en la Universidad de Stony Brook. La naturaleza y la dignidad humana se requieren mutuamente. La compasión y empatía con los otros animales es el único camino de nuestra supervivencia. No creo en la vida tras la muerte pero sí en la conexión de todo lo vivo


Escuchar para entender

Está considerado uno de los 100 conservacionistas notables del siglo XX, es honoris causa por tres uni- versidades, autor de más de cien publicaciones científicas y numerosos libros multipremiados sobre el comportamiento animal. Dedica su vida a preguntarse quiénes son los otros animales y consigue desmontar mitos como su falta de inteligencia o sensibilidad. En su último libro, Mentes maravillosas (Galaxia Gutenberg), que presentó en Kosmopolis, cuenta cosas increíbles sobre sus capacidades, sentimientos y personalidad, como que los gorilas tienen un lenguaje con más de cien gestos con significados como “me gustaría que me dieras un abrazo”. Para entender, primero debemos aprender a escuchar.

Supo usted hacer la pregunta adecuada...
En mi profesión se estudian los patrones por los que se rigen los animales, los números globales de las especies y su evolución, pero yo quería saber con quién vivimos, quiénes son.
Ese no es el interés de la ciencia.
No soy un científico normal, preguntarse quiénes son cambia la perspectiva, lo cual es necesario, los números no bastan. Si tienes seis elefantes, en teoría puedes matar a dos para tener la manada controlada, pero si matas a la matriarca es probable que todos los demás mueran.
Está ocurriendo con los lobos en Europa.
Están haciendo matanzas sin entender que si matas a los adultos eliminas el liderazgo, el conocimiento de la manada, desintegras la familia, y eso provoca que los jóvenes acaben matando ganado y el problema empeore.
Intentemos entender quiénes son…
Lo primero es saber que no hay una barrera ­entre los humanos y el resto del mundo animal. Es un continuo que va de más simple a más complejo, y nosotros somos el animal ­extremo.
¿Chimpancés con armas automáticas?
Hay diferentes formas de ser listo y resolver problemas. El humano puede ser el más compasivo y el más cruel. Formamos nuestra identidad mediante la vida social, nuestro papel en el grupo determina quiénes somos, como ocurre con tantas otras especies.
Pensar y sentir ¿no son exclusividad humana?
En absoluto, los otros animales quien (en lugar del cosificador que) piensan aunque no piensen como nosotros, y los sentimientos, que son mucho más antiguos, son los mismos.
¿Incluida la preocupación, el humor, la envidia o la justicia?
Sí, y la incertidumbre, el miedo, el dolor, la ira, el desprecio, la decepción, la capacidad de consolar, la paciencia, la depresión, la vergüenza, el duelo, la ternura, el amor, la lujuria, la compasión y el altruismo.
Nos cuentan que los animales responden por instinto, no tienen libre albedrío.
En eso somos iguales. Nos hemos montado ese mito de que los humanos somos diferentes, pero la ciencia dice lo contrario.
Deberían decirlo más alto y más claro.
A los siete años criaba palomas y observé sus ­relaciones, sus filias y sus fobias, cómo los ­padres cuidaban de sus polluelos, se turna-ban para salir en busca de comida... Ya entonces me quedó claro que somos muy parecidos, así ­empezó mi idea de los animales q.
Y les ha dedicado la vida.
Con el tiempo pude demostrar que ellos tenían sus propios pensamientos y maneras de actuar, pero igual que nosotros respondían al medio a través del sentir (hambre, miedo, necesidad...).
Ha recorrido el mundo y ha trabajado con los mejores científicos.
Sí, que han demostrado esta tesis. He pasado mucho tiempo con lobos, ballenas y elefantes desmontando mitos como el del lobo dominante. Los lobos viven en familias y el macho y la hembra alfa son el padre y la madre, el resto son sus hijos naturales o adoptados.
¿Qué tenemos que aprender de ellos?
La tolerancia, y a gruñir menos, tener más confianza, compartir la crianza y respetar a las hembras. El macho alfa y toda la manada saben que tienen más probabilidades de sobrevivir si cooperan, si se tratan sin violencia, y eso hacen.
Nos explican que en el reino animal lo que impera es la ferocidad y la frialdad.
Eso es falso, la mayoría de las especies conviven pacíficamente, y cuando luchan lo hacen por el territorio, como nosotros, pero no hasta matarse. No abusan de los demás ni de su poder.
¿Está seguro de eso?
Sí, es un error pensar que ellos son feroces y nosotros racionales y buenos.
También desmonta el mito de la superioridad del macho sobre la hembra.
Hay muy pocas especies en que los machos manden. Entre los cachalotes o los elefantes mandan las hembras, y entre los lobos son ellas las que toman la mayoría de las decisiones. Sólo los humanos suprimimos la identidad de la mujer y pretendemos controlarlas.
Da que pensar.
Vemos que especies dominadas por hembras como los bonobos o los elefantes son mucho más pacíficas; en cambio, los chimpancés, entre los que los machos tienen preeminencia, están constantemente luchando y haciendo guerras; cuestión de testosterona.
¿Hay algún sentimiento exclusivamente humano?
El odio hacia uno mismo y el instinto suicida.
¿Y el lenguaje?
El lenguaje humano es más complejo, pero el de los animales puede ser muy rico porque utilizan el cuerpo y también tienen palabras. Los delfines, los lobos, los perros y los loros tienen nombre propio que reconocen y se cuentan cosas entre ellos. Hay miles de investigaciones.
Ha pasado usted mucho tiempo entre cachalotes.
Viven igual que los elefantes: en grupos de hembras que se cuidan entre sí. Jamás luchan entre ellas, se quieren y ya está.
¿La moralidad es consustancial a la vida?
Creo que todos los animales saben cuáles son las reglas y cómo comportarse. Ellos no tienen religión ni filosofía que marque su comportamiento, pero entienden cuál es un comportamiento aceptable y cuál no.

martes, 4 de julio de 2017

Qué son los patrones oscuros y cuáles son los trucos más comunes para engañarnos en internet.


BBC Mundo
Tecnología

El universo digital está lleno de trampas y la mayor parte de ellas tienen un solo objetivo: que gastes más tiempo o dinero.

Cuando navegamos por internet, muchas veces leemos el contenido por encima sin prestar demasiada atención a los detalles o la letra pequeña.

Y las empresas se aprovechan de nuestros descuidos, propiciados por el exceso de información que nos brinda la red, para usarlos en su propio beneficio.

Los diseñadores web nos manipulan psicológicamente a través de distintas herramientas para que hagamos clic en una sección determinada o pasemos en su sitio mucho más tiempo del que nos gustaría. 

El consultor de usabilidad en la red Harry Brignull fue uno de los primeros en identificar este tipo de fraude.

Cuando accedes a una web no lees cada palabra que pone, y las empresas se aprovechan de eso para hacer que parezca que dicen una cosa en lugar de otra


Harry Brignull, consultor de usabilidad web


El británico creó una web en 2009 en la que identificó los distintos modelos que ponen en práctica los diseñadores para engañar a los usuarios.

"Los patrones oscuros están en toda la web y en muchas aplicaciones", le contó Brignull a la BBC.

El especialista dice que existen más de una decena de trucos diferentes. Estos son algunos de ellos:
Bait and Switch (señuelo y cambio)

Consiste en hacer creer al internauta que navega por una página que lleva una determinada acción, pero que en realidad hace algo que no desearía.

"El ejemplo más famoso fue el truco de Microsoft para que sus usuarios actualizaran sus sistemas a Windows 10", dice Brignull.

La polémica empezó con la aparición de una ventana con el mensaje "Windows 10 es una actualización recomendada para esta computadora". Al hacer clic en el botón rojo de la esquina superior derecha de la cajita emergente, la actualización se activaba sin ser solicitada. 

"Durante 2016, a los usuarios de versiones previas de Windows les mostraron unas ventanas emergentes de manera cada vez más agresiva a medida que avanzó el año".

"Comenzaron siendo una llamada a la acción honesta y opcional pero se convirtieron en algo cada vez más engañoso", asegura el diseñador.


Spam amigo

Ocurre cuando nos piden nuestro email o nuestras credenciales de Twitter, Facebook y otras redes sociales que después usan para enviar spam a tus amigos de tu parte.

"El ejemplo más famoso de este patrón oscuro fue usado por LinkedIn y resultó en una multa de US$13 millones como parte de una demanda colectiva en 2015", dice Brignull.


Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa red social empresarial LinkedIn fue demandada por usar spam amigo en 2015.


Avisos publicitarios encubiertos


La red está repleta de anuncios encubiertos que muchas veces se disfrazan de botones de descarga que tratan de burlar a los internautas para que hagan clics en ellos.

Brignull pone como ejemplo Softpedia, una popular web de descargas de software, que suele incluir varios enlaces de descarga que, en realidad, son publicidad encubierta.


Continuidad forzada

Se aplica cuando nos ofrecen probar un servicio gratuitamente y para ello nos piden datos de la tarjeta de crédito, para cuando el período sin costo finalice.

El problema es que muchas veces nos olvidamos de cancelarlo -o no sabemos cuando hacerlo o no nos facilitan la forma de hacerlo- y acabamos gastando dinero en algo que no queríamos.

Algunos ejemplos habituales son en páginas web para comprar pasajes de tren y autobús que te ofrecen una suscripción y que muchas veces resulta difícil de cancelar.

"La gente se da cuenta cuando les llega el recibo bancario", explica Brignull.


Costes ocultos

Son cargos adicionales por gestión o similares, de los que muchas veces no nos informan. El problema ocurre cuando te piden primero los datos bancarios y que realices el pago. Entonces, no hay marcha atrás.

Otras veces, cuando revelan esos costos el proceso ha sido tan largo y tedioso que anular la compra resulta más agotador y fastidioso que hacer frente al pago.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionA veces, volver a iniciar el proceso de compra de un producto o servicio resulta más tedioso que hacer frente a un coste oculto.


Privacidad "Zuckering"

Este patrón oscuro hace referencia al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, debido a los problemas iniciales que tuvo su red social respecto a los controles de privacidad que prometió a sus usuarios en 2010. 


Para activar esas opciones era necesario seguir un proceso tedioso.

Con el tiempo se ha demostrado que el Big Data (grandes conjuntos de datos) es cada vez más poderoso y jugoso para las empresas.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa privacidad "Zuckering" toma su nombre del director ejecutivo de Facebook y consiste en "engañar a los usuarios para que compartan más información sobre sí mismos de la que realmente quieren".


Se trata de interfaces de usuario diseñadas para que compartamos públicamente más información sobre nosotros mismos de lo que realmente deseamos o pensamos que estamos haciendo.
Distracción

"El diseño hace a propósito que centres tu atención en una cosa para distraerte respecto a otra. La mayoría de los patrones oscuros usan este truco de alguna manera", cuenta Brignull.

Y pone como ejemplo a la aerolínea australiana de bajo costo Jetstar. "Funciona como uno podría esperar. Haces una búsqueda y eliges los vuelos que quieres. Después puedes elegir el asiento por un coste adicional de US$5, si lo deseas".

"Pero lo que es engañoso es que ellos ya preseleccionan un asiento por ti con el que suman ese extra y te hacen creer que estás evitando esa opción, cuando no es así".

Simon Wissink, quien trabaja en el departamento de desarrollo empresarial de la tecnológica Sigma -y ha escrito un informe sobre los patrones oscuros- le dijo a la BBC que estos trucos se basan en "principios de psicología del comportamiento".

"Estos patrones oscuros pueden verse en páginas web de grandes compañías, principalmente de tiendas online".

Y cada vez hay más.

"Están en aumento. Estas cosas son muy difíciles de controlar", dice Wissink.

Fuente: bbc.com

sábado, 10 de junio de 2017

10 libros contra esta manera de vivir tan moderna o ¿tan medieval?

Como Black Mirror, esa serie que ves y que no te deja igual de ánimo, hay unos cuantos libros que encaran nuestra manera de vivir, llevando al costado del ring cosas tan usuales como nuestro perfil de Facebook, el último tuit de 140 caracteres, esa cosa que te dicen en whatsapp o, lo peor, cuando leen tu mensaje, pero no lo contestan. Los lavaderos hoy son “tendederos”, las peluquerías de antes hoy son barberías,  protestas por Internet, ¿hipster o mainstream?…Autómatas esclavos de las corporaciones, ¿alguien nos dijo esto?

La vida, esa demente, se encamina por un costado donde hay que tomar mucha carrera si lo que quieres es estar a tono con la existencia. ¿Hipster o mainstream? ¿Estallamos por el último color del iPhone pero no nos animamos a pedirle un aumento a nuestro jefe? Vivimos con nuestros padres, pero usamos el último modelo de Camper. Las relaciones son por Tinder, las traiciones y los engaños por Facebook, las consideraciones políticas por Twitter y sacarme una foto en piyama, así tan casual, por Instagram.
Emitimos declaraciones políticas por la mayor plataforma del mundo, change.org y nos parece mucho más edificante el futuro de un cerdo domesticado que los chicos que piden en la calle, a muchos de los cuales los miramos con la vista de las castas de la India: “algo habrán hecho en un pasado inmediato”, decimos.

Publicamos libros dedicados a la comida con insectos y tomamos café en el Starbucks; adoptamos a hijos “virtualmente” y poco estamos acostumbrados al abrazo espontáneo, a la expresión del afecto instantánea, sincera.
Muchas de las cosas con las que planteamos nuestra vida moderna tienen la buena intención. Sabemos que es mejor comer sano que chatarra, que no está bueno golpear a un anciano o a un perro, que a veces está genial andar en bicicleta que en un taxi destartalado -que tira humo y nos deja los bolsillos vacíos-, pero lo que no solemos pensar es que todo forma parte de un plan A.
Vale decir, ciudadanos tiernos, acostumbrados a la vida sin rivales ni desasosiegos, que todo esté limpio en la superficie pero no quieras ir ni a ver cómo luce la cocina, son los que ha diseñado el capitalismo moderno, ese sistema de gobierno que en los ’70 nos decían “ya está dando sus últimos manotazos de ahogado”.
La tecnología y la vida sin romper un plato son el nuevo descubrimiento de las corporaciones y en su manto somos el hazmerreír a la hora de pedir aumentos de sueldo, jornadas de ocho horas, vacaciones corridas, utilidades, pareciera ser que por muchas de las luchas que los humanos perdieron la vida en el siglo XX hoy recrudecen con la pinta de un iPod o de un tuit fugaz.
La violencia es testimonio de esa ignominia. Cada día el ser humano es enemigo del que está al lado y los debates en los medios simulan una libertad controlada.
“El sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instala la línea directriz como el aire que respira. Uno ni se percata y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor que los sistemas totalitarios”, dijo recientemente Noam Chomsky en una entrevista y su modo de explicar la realidad nos llevó a ver qué libros rescatan ese “modo de vivir” tan moderno –aparentemente- y tan medieval en muchos aspectos.
Para reflexionar, aquí van 10 libros.

Eduardo Rabasa

Eduardo Rabasa construye su segunda novela alrededor del poder de las corporaciones sobre la vida humana. Google y sus pelotas de básquetbol, por ejemplo, testimonio de cómo la empresa controla a sus empleados mucho más allá de lo usual.
La cinta negra —o cinturón negro como se dice en España— es el máximo reconocimiento profesional al que se puede aspirar en Soluciones, una empresa moderna como la que más, que se dedica a solucionear soluciones por encargo. Novela imperdible, aunque bastante pesimista.

Pierre Lemaitre

¿Qué puede hacer la pérdida del trabajo en una persona? ¿Es el trabajo lo único que sustancia la vida en la sociedad moderna? La novela menos policial y más humana del célebre escritor francés, en un drama que tarde o temprano verás cerca o muy cerca.
Con humor, crudeza y un realismo brutal, Lemaitre explora el lado más inmoral del mundo empresarial y los efectos perversos que el desempleo puede llegar a tener en cualquiera de nosotros.

Luciano Concheiro

“El tema de la aceleración es uno de los temas fundamentales de nuestra sociedad. Tiene que ver con la lógica del capitalismo; lo que busca es que los capitales invertidos circulen de manera más veloz y regresen para que puedan volver a ser invertidos. Todo esto se pliega a la política y sobre todo a nuestra subjetividad. Nosotros mismos somos sujetos acelerados, ansiosos, estresados…”, dijo Luciano Concheiro en la entrevista que le realizáramos el 29 de abril.
“Si me viera obligado a señalar un rasgo que describiera la época actual en su totalidad, no lo dudaría un segundo: elegiría la aceleración. Este fenómeno explica en buena medida cómo funcionan hoy en día la economía, la política, las relaciones sociales, nuestros cuerpos y nuestra psique. El incremento de la velocidad es una mirilla por la cual, sin tener que recurrir a perspectivas reduccionistas, podemos ver –y acaso entender un poco mejor– el mundo contemporáneo y a quienes lo habitamos”, dice en su libro Contra el tiempo.

Giorgio Griziotti

“¿De qué se trata cuando el capitalismo, a través de la maquinaria posibilitada por la tecnología y su forma digital, se corporiza en nosotros, deviniendo una epistemología que no distingue culturas, naciones ni lenguas, y que gracias a su perfeccionamiento en los dispositivos portátiles nos acosa a cada instante revirtiendo el proceso con el cual las máquinas se hicieron como nosotros y ahora nosotros nos hacemos como ellas y para ellas? ¿A qué grado esto ha sido tan perfecto en el capitalismo tardío como para, a diferencia de intentos anteriores, haber calado hondo en la conformación del sujeto convirtiéndose en el Otro que nos hace y nos inventa en la intimidad? ¿Y cómo es que un día el internet, convertido en una extensión de nuestro cerebro, nos traiciona?”, escribe Diego Armando Moreno, nuestro reseñista.
Giorgio Griziotti es investigador independiente de mediaciones tecnológicas contemporáneas del capitalismo cognitivo, con experiencia de más de treinta años de asesoramiento en el campo de las tecnologías de la información. Debido a su actividad política en los años sesenta en el movimiento autónomo italiano, se vio obligado emigrar a Francia. Desde entonces reside en París.

Noam Chomsky

Cualquier libro de Noam Chomsky se levanta como una bandera en torno a cosas que hemos aceptado como lógicas, pero que pensadas tienen la virtud de lo absurdo.
Este libro aborda los aspectos fundamentales que definen nuestra condición humana: la exclusiva capacidad para el lenguaje, la naturaleza y los límites de la mente humana y las posibilidades del bien común en la sociedad y la política. Utilizando un lenguaje preciso y exento de tecnicismos, Chomsky examina en profundidad cincuenta años de desarrollo científico en el estudio del lenguaje, esbozando cómo su propia obra ha tenido repercusiones en la concepción de los orígenes de éste, la estrecha relación entre lenguaje y pensamiento y su eventual base biológica, pasando del ámbito del lenguaje y de la mente al de la sociedad y la política.

Naomi Klein

Ahora que Donald Trump está difundiendo entre muchas de sus ideas medievales el asunto de que no es tan verdadero el tema del calentamiento global, conviene leer este libro –trabajo fundamental de la célebre socióloga canadiense-, donde se ofrecen datos precisos sobre la contaminación climática.
“El cambio climático es así: es difícil pensar en él durante mucho tiempo. Practicamos esta forma de amnesia ecológica intermitente por motivos perfectamente racionales. Lo negamos porque tememos que, si dejamos que nos invada la plena y cruda realidad de esta crisis, todo cambiará. Y no andamos desencaminados: El cambio climático lo transformará todo en nuestro mundo”, asegura Klein.
No es cambiando un foco de luz cómo venceremos al calentamiento global, sino haciendo que los dirigentes vean en ello una crisis, dice Naomi. “No basta con que lo mitiguemos o nos adaptemos a él. Podemos aprovechar esto para reactivar economías locales, recuperar nuestras democracias de las garras de la corrosiva influencia de las grandes empresas, recobrar la propiedad de servicios esenciales como la electricidad y el agua, reformar nuestro enfermo sistema agrícola y hacer que sea mucho más sano, respetar los derechos indígenas y las migraciones climáticas y poner fin a los hoy grotescos niveles de desigualdad existentes”, expresa.

Naomi Klein

Cuando estás sin posibilidades de fantasear, dormido, cuando perdemos nuestra narrativa, nuestra historia, estás siendo sometido a “aislamiento sensorial” y evoca a la circunstancia cuando representantes de agencias internacionales occidentales y universitarios se reunieron en 1951 para crear ese estado de las cosas.
“La primera aventura de los Chicago Boys en la década de 1970 debió de haber servido de aviso a la humanidad: sus ideas eran peligrosas. Al no hacer responsable a la ideología de los crímenes cometidos en su primer laboratorio, se dio inmunidad a esta subcultura de ideólogos impenitentes y se les liberó para que recorrieran el mundo en busca de su próxima conquista. Hoy vivimos de nuevo en una era de masacres corporativas, con países que son víctima de una tremenda violencia militar combinada con intentos de rehacerlos como economías de “libre mercado” modélicas; vemos cómo las desapariciones y las torturas han vuelto con mayor intensidad que nunca”, dice Naomi.
“Y también ahora parece que no se sepa ver ninguna relación entre el objetivo de conseguir crear nuevos mercados libres y la necesidad de utilizar la violencia para lograrlo”, afirma.

Martín Caparrós

“Si usted se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en –digamos- ocho horas, en ese lapso se habrán muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas. Si usted no se toma ese trabajo esas personas se habrán muerto igual, pero usted tendrá la suerte de no haberse enterado”.
El hambre (Planeta), el libro del escritor y periodista argentino Martín Caparrós, es un verdadero mazazo en el centro del pensamiento y, sobre todo, un balde de agua fría al sentido común con el que a menudo pretendemos analizar los hechos de la vida, sin entender mucho, sin saber nada.
Se trata de un trabajo monumental, un libraco de 600 páginas que debería ser de lectura obligada, especie de nueva Biblia de la contemporaneidad, donde todo se pone en duda, menos el hambre, la enfermedad que más mata de todas y con la que podemos vivir a cuestas como si fuera un tema que no nos compete a la especie humana.

Zygmunt Bauman

Zygmunt Bauman continúa y profundiza el análisis de la trama y los mecanismos por los cuales la sociedad actual, en su fase de modernidad líquida, condiciona y diseña las vidas de los sujetos centrándose en sus particularidades como consumidores.
En esta nueva sociedad los individuos son, simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven. Son, al mismo tiempo, el encargado de marketing y la mercadería, el vendedor ambulante y el artículo en venta. Todos ellos habitan el mismo espacio social conocido con el nombre de mercado.
Bauman analiza el impacto del modelo consumista de interacción sobre varios aspectos, aparentemente inconexos, del escenario social, como la política y la democracia, las divisiones sociales y la estratificación, las comunidades y las sociedades, la construcción identitaria, la producción y el uso del conocimiento y la preferencia por distintos sistemas de valores.
La invasión, conquista y colonización de la red de relaciones humanas por parte de visiones del mundo y patrones de comportamiento a la medida de los mercados y el origen del resentimiento, el disenso y la ocasional resistencia frente a las fuerzas de ocupación son los temas centrales de este libro.

Thomas Piketty

La distribución de la riqueza es una de las cuestiones más controversiales y debatidas en la actualidad. Pero, ¿qué se sabe realmente de su evolución a lo largo del tiempo? ¿Acaso la dinámica de la acumulación del capital privado conduce inevitablemente a una concentración cada vez mayor y de la riqueza y del poder en unas cuantas manos, como lo creyó Marx en el siglo XXI?
Para Thomas Piketty, los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la riqueza se han alimentado sobre todo de grandes prejuicios y de muy pocos datos. En ese campo de batalla han convergido ideas sobre la igualdad entre los ciudadanos, el derecho de las personas a ser retribuidas conforme a sus méritos, la confianza en que el crecimiento económico mitiga de manera natural los contrastes entre los más favorecidos y los francamente abandona-dos, pero la información concreta, referida a un plazo largo y a diversas geografías, no se había empleado con suficiente rigor para entender cómo se acumula el patrimonio, qué consecuencias sociales tiene ese proceso y qué pueden hacer los Estados para enfrentarlo.
El lector encontrará en estas páginas un muy detallado análisis de cómo se han distribuido el ingreso y la riqueza en el mundo, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. A partir de una rica base de datos económicos de una veintena de países —disponible en línea para quien quiera profundizar en tal o cual asunto— y con certeras pinceladas literarias —Balzac y Austen sirven para dar ejemplos de cómo las sociedades han entendido su relación con el dinero—, Piketty hace un minucioso recorrido histórico y estadístico para identificar ciertos patrones en el proceso de acumulación del patrimonio en las principales economías.

Fuente: sinembargo.mx

lunes, 5 de junio de 2017

Los seis arcos emocionales para contar historias.


Fuente: blog.ellibrodelescritor.com