domingo, 12 de junio de 2016

Lucha por la libertad de los grandes felinos.




Un hombre posa frente a la cámara mientras una pantera negra aguarda tras él. El enorme animal se acerca para intentar atacarle y, en lugar de ello, el felino le agarra para jugar con él. Así es el vídeo que se ha hecho viral y que lleva más de 12 millones de visualizaciones hasta el momento.

El hombre que aparece en el vídeo es Eduardo Seco, conocido en las redes sociales por su activismo a favor de la libertad de los grandes felinos. Desde 2013 preside la fundación Black Jaguar-White Tiger, en la que se encargan de rescatar a tigres, panteras, pumas y otros felinos de una vida de explotación tras su paso por el mundo del espectáculo. En estos años, Seco y su equipo ya han salvado a más de 200 ejemplares.

La pantera del vídeo no es el único animal que le guarda un especial cariño a Seco. Es habitual ver al estadounidense de origen mexicano abrazándose a enormes tigres o leones paseándose por su casa como si se tratasen de gatos en los numerosos vídeos y fotos que su fundación cuelga en las redes sociales.



Black Jaguar-White Tiger cuenta con más de un millón de seguidores en Facebook y de un gran éxito en Instagram, donde más de cinco millones de personas siguen día a día las aventuras de la particular fundación y de sus curiosos animales.


Fuente:as.com

viernes, 10 de junio de 2016

Fabricó su propio páncreas artificial sin salir de su casa.

El ingeniero Gustavo Muñoz ha creado un páncreas artificial que le ayuda a sobrellevar la diabetes

Tres años de investigación y desarrollo, algo más de 200 euros y un conejillo de indias: él mismo. Es todo lo que ha necesitado el mexicano Gustavo Muñoz para montar un páncreas artificial que le ayuda a sobrellevar la diabetes. Este ingeniero pertinaz, perfeccionista y abierto de mente ha experimentado con su propio cuerpo para superar los límites de su enfermedad.

A Gustavo le diagnosticaron diabetes tipo 1 en 2005. Desde aquel día, este ingeniero industrial no pudo dormir, comer o hacer ejercicio sin hacer un juego mental de cálculos y probabilidades para tener controlados sus niveles de glucosa. Como nos cuenta desde México, país donde nació y reside, la “desesperación” le llevó a superar la tecnología de los aparatos médicos actuales y confiar su salud a una máquina programada por él mismo.

Como muchos pacientes de diabetes, Muñoz tiene que medirse los niveles de azúcar constantemente, incluso cuando duerme. Para ahorrarse ese mal trago, se ha fabricado un páncreas artificial con dos dispositivos que ya están en el mercado y un microprocesador programado por él mismo. En total, dos años de búsqueda, uno de desarrollo y 250 dólares (unos 220 euros) de su bolsillo que pagaron lo que no costea el seguro médico. Ahora tiene 34 años y está conectado las 24 horas del día a su obra: tres aparatos que lleva enganchados en la parte superior del pantalón.

Gustavo carga las 24 horas del día con su invento, un páncreas artificial que controla sus niveles de glucosa

“Mi proyecto comenzó con un sistema de alarmas para despertarme de noche en caso de no poder escuchar la señal de mi sensor continuo de glucosa”, explica aHojaDeRouter.com. Se refiere al CGM (Monitorización Continua de Glucosa, por sus siglas en inglés), un aparato que se implanta bajo la piel y avisa al portador de los cambios en sus niveles de azúcar. “Me levantaba dos o tres veces todas las noches”, recuerda. A veces no escuchaba la alarma y se quedaba dormido. Esta fue solo la primera de las muchas razones por las que decidiría usar su propio cuerpo a modo de laboratorio.

“En un solo día, un paciente puede tomar más de 200 decisiones de tratamiento”, afirma Muñoz. “Algunos días miraba más veces el monitor de datos de mi CGM que una persona normal su teléfono móvil”. Un diabético debe controlarse a todas horas porque los niveles de azúcar en la sangre cambian según el ejercicio, la comida y el estrés, y en función de eso debe inyectarse la insulina. Hasta un pequeño sobresalto puede alterar la glucosa.

Gustavo se sumergió en la lectura de estudios científicos y comenzó a desarrollar algoritmos para convertir los resultados teóricos en un sistema real. Se define como una persona muy testaruda y detallista, y gracias a estas cualidades no ha pensado jamás en abandonar el proyecto. “Esta obcecación me hace estar en busca de mejoras. Siempre decido continuar y buscar cómo solucionar el problema”.

En una de sus búsquedas por internet se topó con el trabajo de Benjamin West, un programador que también padece diabetes tipo 1. West había realizado experimentos con su bomba de insulina durante dos años y, al terminar, publicó su trabajo en GitHub, una plataforma web de desarrollo colaborativo. “Nada hubiera sido posible sin Ben West”, confiesa Gustavo.

El mexicano adaptó sus herramientas para extraer datos y enviar ciertos comandos a la bomba de insulina. Aún así, tenía que seguir controlando el tratamiento de manera constante, y por eso se animó a implementar ciertas mejoras. Ya había empezado y quería ir más allá: “Soy la persona más cabezona del mundo y decidí desarrollar un sistema que me permitiera configurarlo y olvidarme de él”. Un proyecto al que llamó Simpancreas.

Para funcionar, un páncreas artificial necesita tres dispositivos: un sensor que se implanta bajo la piel y mide los niveles de glucosa, un dispositivo que inyecta insulina a través de un catéter y algo que todavía no se encuentra en el mercado: un ‘cerebro’ que detecte la glucemia e indique a la bomba de insulina qué hacer.



Componentes del páncreas artificial

Tras meses de investigación y pruebas, Gustavo programó este ‘cerebro’ en una placa de Raspberry. Más tarde la sustituyó por un microchip Intel Edition, más pequeño y cómodo, acompañado de una batería y una antena.

Para Muñoz, “negarse a ver las cosas como cajas negras” es crucial para comenzar un proyecto así. “En la vida damos por hecho muchas cosas y pocas veces nos detenemos a observar y cuestionar. La mayoría de las veces nos damos por vencidos con un ‘porque así son las cosas’ o buscamos una respuesta pero nuestra falta de conocimiento nos limita. Siempre que tengo dudas, mi terquedad y la inquietud me llevan a ponerme a leer e investigar para tratar de entender lo que está sucediendo”.

LA DUDA DEL PROGRAMADOR

“Terror” es la palabra que usa Gustavo para describir el momento en el que, por primera vez, experimentó el sistema en sus propias carnes. “Estaba a punto de permitir que una máquina programada por mí tomara decisiones por mí. Cuando eres desarrollador, siempre estás en un proceso de encontrar problemas en tu código, y los errores muchas veces los descubres mientras el ‘software’ está siendo utilizado.”

Durante las primeras semanas, cuando aún dudaba de la fiabilidad de su método,pidió a su mujer que le avisara en caso de que “actuara raro”. Uno de los peligros de la diabetes es tener niveles bajos de azúcar en la sangre, lo que se conoce como hipoglucemia. “Esta situación te hace perder el conocimiento sin darte cuenta y te hace parecer como si estuvieras borracho. A eso le tengo bastante miedo”, confiesa. Si el azúcar está demasiado bajo, el paciente puede desmayarse, sufrir una convulsión o incluso entrar en coma.

Para reducir los riesgos, Gustavo extrae información y la analiza en gráficos que le permiten tener todo bajo control. “Los primeros días estuve observando cada cinco minutos lo que la máquina estaba haciendo y encontré algunos errores. Pasaron los días y fui corrigiendo los detalles, fui cogiendo confianza hasta que le permití cuidarme mientras dormía”. 



“Ahora duermo la noche completa sin despertarme, y ese sentimiento de lograrlo creo que solo una persona con diabetes tipo 1 y su familia puede comprender la felicidad que significa”, concluye lleno de satisfacción.

Aunque todavía tiene que estar pendiente de las comidas, puede pasarse una tarde entera sin pensar en su enfermedad. De las decenas de decisiones diarias ha pasado a informar tan solo de su alimentación a través de una ‘app’. “Aún tengo que indicarle cuando consumo carbohidratos, pero el resto del tiempo he logrado que sea ‘configura y déjalo correr’”, detalla. “Me permite poner más atención a lo que me rodea”.

LAS INVESTIGACIONES CASERAS SUPERAN LA TECNOLOGÍA MÉDICA 

Jamás se la ha pasado por la cabeza renunciar a Simpancreas por los riesgos que pudiera correr: “Siempre he tenido mucho más miedo a los tratamientos actuales que recibimos las personas con diabetes tipo 1”. Cuando se compró el CGM y comenzó a medirse los niveles de azúcar cada pocos minutos, se dio cuenta de lo insuficiente que es pincharse dos o tres veces al día. “No tienes ni idea de lo que está pasando entre medias”, asegura. “En el pasado, descuidos por intentar llevar una vida normal me hicieron acabar en el hospital”.

Aún así, advierte del riesgo que podría suponer para una persona sin sus conocimientos tratar de hacer lo mismo. Desde el regulador estadounidense, la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), piden a los desarrolladores que no publiquen todo el código de su trabajo ni unas instrucciones específicas para llevarlo a cabo. Aunque Gustavo colabora con varias organizaciones, s olo publica fragmentos de su trabajo y se asegura de que las personas inexpertas no los puedan utilizar sin ayuda.

Los organismos que vigilan el mercado sanitario se han convertido en uno de los principales obstáculos que ralentizan el avance de este tipo de herramientas. Aunque Gustavo asume que estos desarrollos deben pasar por una autoridad, no comprende por qué se demoran tanto. “Los tratamientos actuales son limitados y no puede ser que estemos empleando las mismas tecnologías por tantos años. No puede ser que los teléfonos móviles avancen más que los aparatos médicos”, se lamenta.


A raíz del estancamiento administrativo, se ha creado una comunidad de diabéticos y familiares que trabajan para mejorar por su cuenta la actual tecnología. OpenAPS (en español, Sistema de Páncreas Artificial de Fuente Abierta) es una plataforma que ofrece ayuda, documentación y consejos para garantizar la seguridad de aquellas personas dispuestas a fabricar su propio páncreas artificial. 

Por su parte, Gustavo es cofundador junto con Kenneth Stack de Perceptus, una organización que forma a los pacientes a través de gráficos, y ha documentado todo su proceso a través de un blog. No le faltan ganas de seguir luchando: “Me encantaría continuar mis contribuciones a los avances en las tecnologías para tratar estos padecimientos, que no han avanzado en quince años lo que pocas personas atrevidas hemos podido avanzar en un año. En nuestras casas. En nuestro tiempo libre. Con componentes baratos y ‘software’ de fuente abierta”.

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Todas las imágenes de este artículo son propiedad de Gustavo Muñoz.

Fuente: eldiario.es

jueves, 9 de junio de 2016

Joven argentino creó un robot y la NASA lo incluye en un viaje a Marte.


Marcos Bruno nació en un pequeño pueblo en el interior de Mendoza, tiene 20 años e inventó un robot capaz de trasladar instrumental en el espacio. La NASA lo convocó para probarlo en una base en Utah que simula la superficie marciana y ahora quiere incluir la creación de Bruno en el programa espacial que llevará al hombre a Marte en 14 años.

Marcos Bruno tiene 20 años, es mendocino y diseñó un robot que es capaz de desplazarse y trasladar material en ambientes hostiles. Fue convocado por la NASA para probar su creacion y la Agencia Especial de Estados Unidos pretende llevar el invento de Bruno a Marte. 
En agosto del año pasado The Mars Society (una agencia que trabaja para la NASA) lanzó una convocatoria a nivel mundial para el desarrollo de artefactos para ser usados en Marte. "Estaban interesados en buscar algún robot que pueda instalar instrumental y habían desarrollado también un GPS. Creo que justo todo conspiró para que eligieran mi trabajo, porque ellos estaban trabajando en algo muy similar y por eso les llamó la atención la propuesta", relata Marcos.
En los últimos días del 2015, aprueban el proyecto de Bruno y en mayo de este año, hace apenas un par de semanas, tuvo que viajar a Utah para demostrar que su robot cumplía con todas las funciones en la base Mars Desert Research Station Investigación (MDRF) que la NASA tiene en ese estado que simula el ambiente marciano. Las pruebas fueron un éxito. Pero por sus aptitudes lo llamaron para formar parte de un equipo de la Universidad de Stanford "donde formé parte de una investigación de micro ingeniería,hacer un microscopio de sólo un dólar, lo que permitirá democratizar a la ciencia”, detalla.
Marcos estudia en la Universidad del Cuyo y desde chico tuvo fascinación por la robótica y por los idiomas. "La verdad, en el colegio nos mataban con el inglés y a mí siempre me encantaron los idiomas; además no sabía bien cómo bajar los subtítulos para las películas, así que me tuve que bancar verlas como venían, lo que me sirvió para aprender más idioma. En definitiva, la sufrí, pero tuvo sus frutos", comenta con humildad este brillante estudiante.

El robot que creó se trata de un artefacto que tiene como misión cololar un GPS en Marte, tiene cuatro ruedas, una grúa y un motor que permite manipular material y trasladarlo, además de un dispositivo para hacer girar un tornillo. El equipo funciona con WIFI y puede manejarse a través de un celular. 
La experiencia fue una locura, cuando uno vuelve y ve cómo son las cosas allá, y lo fácil que realmente es cumplir lo que sea, uno vuelve con la cabeza dada vuelta y se siente capaz de hacer cualquier cosa", expresa Marcos, y refllexiona: " Entre hacer algo y no hacerlo el único limitante es nuestra cabeza, cualquiera puede hacer lo que quiera y me encantaría que todo el mundo tuviera ganas de hacer estas cosas, porque realmente todo es posible, no hay que ser ningún genio, simplemente es esfuerzo y ganas”, afirmó.
Dentro de 14 años el hombre llegará a Marte, cuenta este muchacho nacido en Vistalba, un pequeño pueblo de 8000 habitantes del departamento de Lujan de Cuyo, con sus ganas ha logrado llegar a un lugar elegido sólo para aquellas personas con enorme capacidad creativa, aunque también existen otros argentinos que trabajan en esa misión que marcará un antes y después en la historia de la humanidad. Los trajes que llevaran los astronautas han sido diseñados por Pablo de León y Gerónimo Villanueva, forma parte del equipo de Astrobiología que en estos momentos está buscando señales de vida en Marte.

"Tengo 20 años, creo que esto fue un paso muy grande para mí, tanto en lo personal como profesional, y espero que me abra muchas puertas", porque "en el campo profesional me quiero desempeñar en la robótica. Tengo muchas cosas en mente, soy de esas personas inquietas, me gustaría vivir 500 años para estudiar 300 y desarrollar mil cosas” En el poco tiempo que Marcos ha estado con nosotros ya tiene su espacio en la historia espacial del Planeta Tierra. Tiene un futuro brillante.

Fuente: elfederal

martes, 7 de junio de 2016

Diputados indígenas.


La colonización de América, por parte del blanco europeo, parece que aún no ha terminado. Todavía hablamos de la “conquista del sur” como si se tratara de El Dorado mítico del siglo XVI, lugar repleto de oro y riquezas que hay que descubrir y de los pueblos aborígenes de aquellos territorios a los que hay que “civilizar”. Este tema del “indio y la colonización de América” es una herencia que los conquistadores legaron a los Estados Nacionales fundados luego de alcanzada la independencia política de España. Es una idea que ha permanecido en el tiempo, impregnando nuestra mentalidad. 

¿Cómo ha sido históricamente esa relación?

La España colonizadora organizó en tierras americanas un orden político fundado en la división de la sociedad en castas y la dicotomía entre conquistadores y conquistados, blancos peninsulares y blancos criollos, fieles e infieles, blancos y mestizos. En aquel universo dual, la mezcla era un pecado. Ese mundo fue jurídicamente formalizado por España con la creación de dos repúblicas: la “república de los blancos” y la “república de los indios”, concepción sobre la cual se fundaron, entre los siglos XVI y XVII, pueblos y ciudades de blancos, por un lado, y pueblos de doctrina de indios y de misión, por el otro, fundamento político territorial de nuestras repúblicas.

Racismo institucional

Esa separación de castas generó un racismo institucional, que el sabio chileno Alejandro Lipschutz denominó “pigmentocracia”, donde la palabra raza no es utilizada para destacar las diferencias biológicas entre los seres humanos, sino para diferenciar a los hombres de buena y satisfactoria “calidad”, de los que son “mancha y deshonra del linaje humano”. Esta diferenciación discriminatoria y excluyente forma parte de nuestra constitución como pueblo y explica en gran parte los conflictos sociales que se han dado en nuestra historia.

Pues bien, esta contradicción secular entre pueblos indígenas y colonizadores europeos se ha proyectado hasta el presente. Si la España colonizadora separó formalmente a indios y blancos, el liberalismo del siglo XIX los unió, partiendo del principio, según el cual, no deben existir ciudadanos de primera y segunda categoría. Sin embargo, aunque las nuevas leyes republicanas no se olvidaron del “indio”, “en la práctica- dice fray Cesáreo de Armellada- continuó atropellado sin misericordia”.

Espacios políticos

Es a finales del siglo XX que los pueblos indígenas del continente empezaron a ocupar espacios políticos en los Estados republicanos hispanoamericanos al conquistar la condición de actores sociales, situación que para el investigador Wladimir Aguilar Castro, coordinador del doctorado en Estudios Políticos de la Universidad de Los Andes, significa hablar más de derecho de los pueblos indígenas que de derechos indígenas a secas. ¿Por qué? Simplemente, porque no hay derechos indígenas sin organización indígena reconocida por el Estado y respetada por el gobierno y sus instancias administrativas. Este recorrido no ha sido fácil. Veamos.


Derechos

En 1989, el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce los derechos a la propiedad de la tierra, la igualdad y la autonomía en las decisiones sobre los asuntos de los pueblos indígenas. Ese mismo año, la OEA pidió a su Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos, elaborar una propuesta de Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Es, en ese contexto jurídico, que aparece en la Constitución venezolana de 1999 un capítulo dedicado a los “Derechos de los Pueblos Indígenas”. Este hecho determina que el artículo 186, relacionado con la elección de diputados a nuestro Parlamento, señale que los “pueblos indígenas de la República Bolivariana de Venezuela elegirán tres diputados o diputadas de acuerdo con lo establecido en la ley electoral, respetando sus tradiciones y costumbres”. Este derecho hoy no se está cumpliendo. Los pueblos indígenas venezolanos no tienen, hasta la fecha, representación en la actual Asamblea Nacional.

En 1999, la autoridad electoral impugnó las formas ancestrales de elección de la representación de los pueblos indígenas a la Asamblea Nacional Constituyente. Hoy la elección de los tres diputados a la AN, realizada el pasado 6 de diciembre de 2015, no se ha hecho efectiva por impugnación que reposa en el actual CNE. La historia se repite. Más allá de los tecnicismos y los cálculos políticos presentes en esta decisión institucional, el hecho es que los pueblos indígenas no tienen representación en el Poder Legislativo, afectado con ello sus derechos constitucionales. ¿No estaremos reeditando un capítulo más de la historia del racismo en Venezuela? Para nosotros el problema puede ser coyuntural. Para ellos, se trata de una conquista histórica.


Fuente: eluniversal.com

domingo, 5 de junio de 2016

Retuitearse a sí mismo.


La única alternativa al consumo es el autoconsumo, algo así como un retuitearse a uno mismo.© Cordonpress / KNCA

El consumismo, por definición, es un vicio sin fin.

No se trata de comprar hasta cubrir nuestras necesidades sino de que nuestras necesidades en “modo consumo” nunca están cubiertas.

Para ser consumista, además de comprar hay que exhibir públicamente lo comprado.


Leyendo un artículo en esta misma revista acerca del dictador norcoreano Kim Jong-Un, me vino a la cabeza todo el asunto del consumo y el consumismo. A todos en algún momento nos asalta la duda de si hemos comprado demasiadas cosas. No si hemos gastado mucho dinero, que eso es obvio con tal de consultar la cuenta bancaria o la hucha, sino si nos hemos convertido en adictos a las compras. Es éste un asunto con algunos mitos y malentendidos.

Consumir no es comprar muchas cosas, ni tan siquiera comprar compulsivamente. Alguien que deja la tarjeta de crédito echando humo pero todo lo comprado lo mete para siempre en una habitación de su casa no es un consumista sino tan solo un comprador al que se le va la olla. Para ser consumista, además de comprar hay que exhibir públicamente lo comprado, exhibición que nos configura dentro de un determinado grupo social. Ello pone en marcha el motor que hace circular los símbolos y los valores que nos definen dentro de una sociedad de consumo. Tales zapatos, tal bolso, tal libro, tal clase de comida o tal donación a una ONG, son consumos que, como en una red, hacen circular signos y valores que dan a entender cómo somos, y esa circulación inmaterial, que es simbólica y que va y viene entre todos los individuos es el consumo. 

Esa práctica, llevada al extremo, da lugar al consumismo. Y es que los objetos de consumo no adquieren valor por lo que son en sí mismos, ni por lo bien fabricados que estén o lo buenos que sean, sino por lo que simbólicamente representan. 

A nadie se le escapa que los yogures de marca blanca no son necesariamente peores que los de marca conocida, ni que las deportivas de alpargatería son peores que las que anunciadas con gran aparato publicitario, ni que donar dinero en secreto sea peor que hacerlo a la vista de los agentes sociales. Pero ni los yogures de marca blanca ni las deportivas de alpargatería definen consumo alguno, sencillamente son compras. Por su parte, la donación en secreto, tampoco representa “consumo solidario” sino simplemente limosna, así que a efectos del consumo y del consumismo, tampoco computa. 

Pero hay una segunda característica: para el consumista lo comprado nunca es suficiente porque el objeto comprado, en esa circulación de símbolos sin fin, siempre se dará de bruces con otro objeto supuestamente mejor, otro objeto que defina más y mejor determinados símbolos de clase, de gusto o estatus. 

De ahí que el consumismo, por definición, sea un vicio, nunca tenga fin: no se trata de comprar hasta cubrir nuestras necesidades sino de que nuestras necesidades en “modo consumo” nunca están cubiertas. El objeto comprado nunca puede ser perfecto porque su esencia es estar constantemente comparándose con otros productos. 

Por eso consumir tiene que ver con la parte imaginaria de los objetos, con algo que en nuestra imaginación y en nuestros deseos siempre le faltará a un objeto para ser enteramente satisfactorio: el consumista nunca termina de consumir.

Pero la alternativa al consumo es peor si cabe: el autoconsumo, algo así como un retuitearse a uno mismo, que da lugar a objetos que no se relacionan con nadie. Aquel que compra, guarda lo comprado y no lo muestra. Aquel que, como ocurre en la autarquía norcoreana, no pone sus productos en circulación con el exterior; ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Tal autoconsumo conduce a la extinción. 

Así ocurrió y ocurre en comunas hippies y/o autogestionadas, que no tardan en producir desertores. Así ocurre en algunos programas de televisión del corazón cuando, en voraz autoconsumo, en vez de hablar de personajes ajenos a su profesión se despellejan entre ellos mismos, obligados entonces a mutar en mostrencas entidades televisivas o desaparecer para siempre.

Fuente: revistagq.com

viernes, 3 de junio de 2016

Una madre salvadoreña recuperó a su bebé intercambiado al nacer.



"La pesadilla" que tuvieron que vivir Mercedes Casanellas y su esposo Richard Cushworth durante nueve meses llegó a su final: las autoridades de El Salvador les dieron la documentación necesaria para llevarse a su casa, en Estados Unidos, al hijo que un hospital de ese país les quitó cuando lo intercambiaron con otro recién nacido.

"Queremos pensar que al volver a estar juntos se acaba esta pesadilla", le dijo Casanellas al periodista de la BBC Matthew Price en una entrevista que le dio junto a su marido.

"Queremos que se haga justicia para que ningún padre ni ninguna madre tengan que pasar por lo que hemos pasado nosotros, que ha sido terrible".



Cuando recibí los resultados de la prueba de ADN, me preguntaba qué iba a pasar con este bebé, que era mi bebé hasta ese momento, con el que estaba vinculada emocionalmente
Mercedes Casanellas

La madre salvadoreña y su esposo británico esperaron durante meses que se emitiera el certificado de nacimiento de su hijo biológico, Moses.
Sospechas

Cuando Casanellas dio a luz, por medio de una cesárea de emergencia, en mayo de 2015, el bebé tuvo que pasar su primera noche en la sala de neonatos del hospital.



Al día siguiente, le entregaron un bebé con el que se fue a su casa.

Lo llamó Jacob.

Casanellas le dijo a la BBC que empezó a sospechar cuando notó que las facciones del niño que le habían entregado diferían de las que tenía su bebé recién nacido.


Una prueba de ADN confirmó las sospechas de que el niño, al que llamaron Jacob, no era hijo biológico del matrimonio. Aquí posan junto a su hijo Moses.

"Me lo dieron, le di un beso y se lo llevaron a la sala de neonatos. Esa fue la última vez que lo vi", indicó.

Al día siguiente, las enfermas le trajeron un bebé e insistieron que era el suyo, pese a las dudas que la madre expresó inmediatamente.

Casanellas notó que la piel del segundo bebé era más oscura.



Mercedes Casanellas notó que el color de piel de su hijo era diferente del color de la piel del bebé que se llevó a casa.

Después de regresar a su casa en Texas, la mujer se sometió a una prueba de ADN, la cual demostró que había 0% de probabilidades de que ella fuese la madre del bebé que estaba criando.

Al ver los resultados, se sintió devastada pero no dudó qué hacer.



Salí a buscar a mi hijo y lamentablemente no todas las personas vinieron a apoyarnos, algunos incluso pusieron en tela de justicia mi dignidad como mujer
Mercedes Casanellas

"Salí a buscar a mi hijo y lamentablemente no todas las personas vinieron a apoyarnos, algunos incluso pusieron en tela de justicia mi dignidad como mujer".

"Yo quería buscar a mi hijo y que las mujeres a las que les ha pasado algo semejante también salieran a buscar a sus hijos, pero lo que recibí a cambio fue un castigo. (Sentía como una amenaza:) 'Si buscas a tu hijo te va a pasar esto...'"

"Sentí pánico de que mi único hijo estuviera desaparecido o me lo hubieran robado, no sabía nada", agrega su marido.
Entrega

Casanellas no sólo pensó en su hijo biológico, sino en el bebé que tenía en sus brazos.

"Cuando recibí los resultados de la prueba de ADN, me preguntaba qué iba a pasar con este bebé, que era mi bebé hasta ese momento, con el que estaba vinculada emocionalmente", cuenta.



Image captionCushworth dice que no cuestionó el origen del bebé que le entregaron en el hospital. En esta imagen se le ve con Moses.

"La pregunta era: ¿dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi otro bebé? ¿Quién lo tiene? Son situaciones emocionales muy difíciles".

Ambos bebés fueron devueltos a sus padres biológicos cuando tenían cuatro meses.

Para Casanellas, el momento más duro fue entregar al niño que había cuidado y amado desde su nacimiento.

"Ha sido una situación bastante difícil. Desde que recibimos al bebé, que no era el nuestro, me vinculé con él, lo amamantaba, lo cuidaba, era mi bebé y tener que enfrentar esa situación meses después de haberme relacionado con él, fue duro".

"Nos apuraron y tuvimos que movernos muy rápido. Casi no hubo tiempo para decir adiós. Recogí toda su ropa y lo entregué. Esa fue la parte más difícil de toda la situación", dice con la voz quebrada.
"Traición"

En conversación con la BBC, Richard Cushworth asegura que simplemente aceptó al bebé que le entregaron en el hospital como su hijo.

"Ahora, cuando miro las fotos de la época en que llegamos a Dallas, cuando el bebé tenía tres meses, me estremece pensar que nunca sospeché. Al ver las fotos, es obvio que no era mi hijo", indica.



Image captionLa familia Cushworth ha expresado su felicidad tras recuperar a su hijo.

"No sé por qué no me lo cuestioné. Simplemente no piensas en esas cosas. ¿Quién las piensa?"

Su esposa, por su parte, tenía sentimientos encontrados.

"Estábamos enamorados del bebé. Incluso cuando me hice la prueba de ADN, pensé que lo estaba traicionando. Eso era lo que sentía: estaba traicionando a mi hijo, pero realmente no podía vivir con eso".
Sin respuesta

"Me siento feliz, agradecida con Dios porque nos ha dado la fuerza y nos ha protegido. Al fin me siento segura ya que en mi país no me sentía así. Mi hijo y yo estamos seguros", dice Casanellas.

Y es que la madre reconoce que los meses en los que se gestionó la partida de nacimiento de Moses, requisito imprescindible para sacarlo de El Salvador, fueron muy tensos, un "calvario".

Una investigación sobre lo ocurrido sigue en pie.

"Nuestra familia estaba separada: mi esposo estaba con mi hijo mayor, en otro país, y yo, en otro, esperando con el bebé que en algún momento nos dieran una autorización para sacar una nueva partida de nacimiento".

La pareja, que contó con el apoyo del embajador británico en El Salvador en el proceso de recuperar su hijo y llevarlo a su hogar, aún no sabe por qué se produjo el intercambio de bebés.

La investigación judicial sobre lo ocurrido continúa.

La fiscalía confirmó en septiembre de 2015 que varias enfermeras y otros empleados del Hospital Ginecológico, donde nacieron los bebés, serían investigadas.

Hace dos semanas, los cargos que se le habían imputado al doctor que atendió el parto fueron retirados.

"Hasta el día de hoy no hemos recibido una respuesta concreta de parte del Estado, que nos diga que fue lo que pasó".

"Estamos esperando esa respuesta, queremos que se haga justicia porque no queremos que esto vuelva a repetirse en nuestro país y que otros padres tengan que atravesar este proceso que ha sido muy duro", indica Casanellas.

Fuente: bbc.com

miércoles, 1 de junio de 2016

El diseñador biónico Hugh Herr, Princesa de Asturias de Investigación.

El diseñador biónico Hugh Herr, Princesa de Asturias de Investigación. /MIt

El ingeniero mecánico y biofísico ha sido galardonado por su contribución al desarrollo y diseño de extremidades biónicas y prótesis robóticas.

EFE

OVIEDO.- El ingeniero mecánico y biofísico estadounidense Hugh Herr ha sido galardonado hoy con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2016 por su contribución al desarrollo y diseño de extremidades biónicas y prótesis robóticas.

Herr (Lancaster, 1964), experto escalador que perdió sus piernas a los 17 años en un accidente de montaña, se ha especializado en el desarrollo de prótesis controladas por microprocesadores que emulan la funcionalidad de rodillas, tobillos o pies con las que este ingeniero estadounidense también pudo volver a practicar su deporte favorito.

Este galardón, que el año pasado recayó en las bioquímicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna por sus trabajos en la edición del genoma y al que este año optaban 34 candidaturas, está dotado con 50.000 euros, una reproducción de una escultura de Joan Miró, un diploma y una insignia que tradicionalmente entrega el rey Felipe en octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo.

Fuente: publico.es